Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.
domingo, 22 de marzo de 2020
ESTAMOS SUBIENDO EN FORMA DE ENTRADAS A NUESTRO BLOG EL LIBRO AFRICANISMO Y EPIRITISMO, DEL AFAMADO ESCRITOR Y TEÓRICO ESPÍRITA DEOLINDO AMORIM, ASÍ COMO UNA INTRODUCCIÓN AL MISMO DE PARTE DE NUESTRO QUERIDO JOSÉ ARROYO, DIRECTOR DE LA ESCUELA ESPÍRITA ALLAN KARDEC, RADICADA EN SAN JUAN, PUERTO RICO.
AFRICANISMO Y ESPIRITISMO
POR: DEOLINDO AMORIM
ÍNDICE
Página
Preámbulo 4
Capítulo I: Mediumnismo no es Espiritismo 6
Capítulo II: El Espiritismo no es fetichista 11
Capítulo III: El Espiritismo no tiene culto material 18
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Nota de la Escuela Espírita Allan Kardec.
Recomendamos la lectura de este trabajo como base para comenzar a diferenciar el
Espiritismo de las creencias religiosas de algunos pueblos africanos que llegaron a
Puerto Rico durante el vergonzoso periodo de esclavitud.
Sin embargo, la presencia y ostentación pública de estas creencias se recrudecieron
con la llegada de la diáspora cubana a mediados del pasado Siglo XX. Al practicarse
comúnmente y popularmente en la hermana isla de Cuba, muchos sacerdotes o
“Babalaos” que llegaron a nuestra isla pudieron ejercer abierta y oficialmente sus
rituales, al estar protegidos por los derechos constitucionales que garantizan la libertad
de culto.
Cabe aclarar, sin embargo, que este trabajo no es una apología a la confusión que
yace en el prejuicio e ignorancia de la mayoría de los puertorriqueños sobre lo que es
y no es el Espiritismo. Por el contrario, el autor busca evidenciar, de una forma
resumida, el cómo los cultos y prácticas africanistas no están relacionadas en absoluto
con el Espiritismo.
Para ayudar al lector en la comprensión del contexto en que fue escrito este libro, hay
que conocer el trasfondo. El autor es brasileño, y en Brasil, como en el Caribe, el
sincretismo afrocatólico fue el resultante de la imposición del cristianismo sobre los
esclavos forzados al trabajo en nuestras haciendas. Lo que el autor presenta como
Umbanda es muy similar a lo que en Puerto Rico se conoce como santería. Para
facilitar la comprensión del texto, recomendamos que el lector haga la sustitución de
un término por el otro al leerlo.
Confiamos en que esta pequeña obra le ayude en la clarificación de dudas y puntos
básicos. Una vez comprendida las diferencias, se puede ahondar en el estudio y
comprensión de lo que es el Espiritismo y lo que éste presenta y representa en la vida
de millares de personas.
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PREÁMBULO
Es con intensa satisfacción que, accediendo gustoso a la invitación de Deolindo Amorim, intentaremos
decir algo a modo de prefacio acerca de su interesante y exhaustivo trabajo "Africanismo y Espiritismo",
que fuera oportunamente publicado en la revista "Estudios Psíquicos", de Lisboa y ahora compaginado
por "Gráfica Mundo Espirita, S.A.", en un esfuerzo loable de divulgación doctrinaria y cultural.
Periodista ilustrado y estudioso, de aptitudes sinceras y honestas a carta cabal, Deolindo
Amorim, además de ser miembro de la Sociedad Brasileña de Filosofía, Director de la Liga Espirita
do Brasil, etc. es un adepto capacitado de su misión social, un escritor al servicio de una ideología superior,
que se viene destacando entre los divulgadores en actividad por su dinamismo y labor en los
medios espiritistas. Cuando hablamos de Espiritismo, el lector debe entender que nos
referimos a la codificación científica, filosófica y moral de Allan Kardec ("El Libro de los Espíritus", 14a
edición,
1866, Conclusión VII, Págs. 459 y 460) -la única con el privilegio de ostentar semejante título-que el Maestro
expone en una serie de obras notables, editadas en Francia, en el período comprendido entre 1857 y
1869, y no a ese conglomerado híbrido y de rituales confusos en que preponderan el fetichismo de los
salvajes y las aberraciones del mediumnismo desviado y, por decirlo en una palabra, ese carnaval
de Umbanda, difundido y practicado por ahí bajo el rótulo de esa luminosa codificación espiritualista.
Es con inmensa satisfacción, repetimos, que trazamos algunas frases iniciales en las
páginas de esta monografía realizada con el propósito esencial de orientar a las masas, páginas
merecedoras de nuestro aplauso porque, además de contener enseñanzas sustanciosas,
expresadas en una forma simple y clara, aunque circunscritas a los aspectos histórico y psicológico
del problema, no deja de ser la consecuencia de nuestra campaña profiláctica realizada en
"Vanguardia" (Escribimos sobre esta cuestión los siguientes artículos: Umbandismo no es
Espiritismo; El Espiritismo y sus deformaciones; En el Umbandismo, ni la forma es provechosa;
Confusos y confusiones; Reacción saludable, y, Rectificando) cuando -hace tiempo- hicimos notar las
desfiguraciones del Espiritismo y las ridiculeces realizadas en su nombre por acólitos de la mitología, de la
idolatría y de ritos africanos; páginas, en fin, de protesta de una mente clara, inaccesible a los caprichos de
la falsa tolerancia y de las transigencias inconfesables contra el imperdonable error de pretender
identificar al kardecismo –la escuela más perfecta y completa surgida en el seno del movimiento neo-
espiritualista-con las religiones primitivas del continente negro traídas a América, en tiempos de
esclavitud y aquí desfiguradas por infiltraciones de diversos sectores. Campaña
inspirada, por otra parte, en estos sabios consejos del eminente Codificador:
" . . . La doctrina no es ambigua en ninguna de sus partes; es clara, precisa, categórica
hasta en sus mínimas particularidades y solamente la ignorancia y la mala fe pueden
equivocarse acerca de lo que ella aprueba o condena. Es, entonces, deber de todo espirita sincero
repudiar y condenar francamente, en su nombre, toda suerte de abusos que pudieran
comprometerla, con el fin de que se la responsabilice de ellos, puesto que transigir con los abusos es
complicarse con los mismos y brindar armas a nuestros adversarios" ("Revue Spirite", 1865, pág. 191
"Nueva táctica de los adversarios del Espiritismo").
A causa de ello, algunos trasnochadores, simpáticos al umbandismo, aparecieron
con sus artículos acusándonos de intolerante y derrotista. De otra parte, viene muy a propósito y es de
indiscutible merecimiento esta publicación en el momento actual, toda vez que si bien es
natural y disculpable que las teorías de la ciencia espirita no sean del todo comprendidas
por los profanos, no ocurre lo mismo con los prosélitos juiciosos y los divulgadores en general, a
quienes compete conocerlas cabalmente y transmitirlas a la masa en toda su pureza, esto es, tal
como estos conocimientos se hallan contenidos en sus obras básicas. En tanto, ¿qué es lo que
nos depara, qué nos ofrece el momento actual? Personas ignorantes, carentes de condiciones
pontifican en los núcleos de estudios y de experimentación, fortaleciendo a los enemigos sistemáticos
de la doctrina con esas armas aludidas por el Maestro Kardec y lanzando el ridículo y el descrédito para
la filosofía destinada a ejercer preponderante influencia en el mejoramiento moral e intelectual
de la humanidad.
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En mérito a esta circunstancia es que los centros descendieron tan bajo en el concepto de
las autoridades de la capital de la República, al punto que su inscripción se efectuaba en la sección
de tóxicos y mixtificaciones de la Policía Central. Espiritas de verdad y de valer y
"macumbeiros" eran de hecho registrados en un mismo plano de ignominia y menosprecio.
Aumentó la desorientación y bien pronto se hicieron notar sus efectos palpables, tanto en los
medios humildes como en las altas esferas, al punto dado que una cierta calificada
institución tradicional, que se erigió en orientadora del movimiento en nuestra patria, en lugar de
prevenir al público contra el ataque de los explotadores y de vigilar por la intangibilidad del patrimonio
doctrinario, tuvo la debilidad de incluir, al lado de las entidades adheridas, una nómina complementaria
en la que, bajo el rubro de coligadas, incorporó a los cubiles umbandistas, disfrazados de
agremiaciones espiritas, con su contenido de locuras y absurdos y ello, al decir de los sectarios para
justificarse, objetivamente la posibilidad de convertir a tal gente hacia ideas más sensatas y hacerlas
abandonar los sistemas extravagantes que es común utilizar en la práctica de la caridad
medianímica, basados en viejas y ridículas supersticiones.
Con este procedimiento "sui-géneris" de emparejar divergencias o, por decirlo mejor, de
mezclar ajos con "bugalla" (en el original se presta para un juego de palabras: "alhos com bugalhos"; la
bugalla es la agalla del roble, que sirve para tinturas. (N. del T.), y con ello, los doctos no han logrado otra
cosa que infundir más vitalidad a los cuchitriles de los discípulos del Padre Juan, el apóstol de la magia
negra y oficializar, bajo ardides ingeniosos, los barracones, las cabañas y las tiendas fetichistas con
sus batallones de espíritus atrasadísimos, indígenas y africanos, que tantos y tan grandes estragos
han ocasionado al progreso de nuestros ideales en Río de Janeiro y otros lugares de Brasil.
Es preciso desconocer la lamentable crisis psicológica o de fascinación obsesiva en que se
debaten los "padres de santos" y sus fanáticos acólitos para considerar seriamente tan inadecuada
iniciativa; es, en verdad, una triste y dolorosa verdad. Pero, preguntarán los lectores curiosos, ¿no es
posible diferenciar al Espiritismo de esas sectas afro-católicas, de manera que resalte en forma simple y
al alcance de cualquier persona alfabeta sus diferencias y sus enormes incompatibilidades? A
nuestro modo de ver, es la cosa más fácil del mundo; basta consultar la doctrina kardecista, pues ella
bríndala noción exacta y les dirá que solamente eluden la confrontación y, más aún, alimentan
dudas al respecto, quienes no se toman el trabajo de estudiar la doctrina o aquellas otras que, de hecho
o por tendencias mórbidas o ancestrales, se quedan satisfechas o se gozan en permanecer en los
estratos oscuros del psiquismo bajo. Finalmente, el trabajo que los lectores van a saborear
seguidamente es de los que se recomiendan por sí solos, releva de los juicios encomiásticos y ha
de lograr, sin duda, abrir los ojos a los ciegos y alumbrará a las mentes adormecidas, sin pretensiones y
sin dogmatismos. Nos congratulamos con el autor por el gran servicio prestado a las letras espiritas con
su "Africanismo y Espiritismo" y formulamos votos para que este estudio analítico rinda los mejores
frutos, tal como postula la parábola evangélica de la semilla caída en tierra fecunda. Ojalá que
los extraviados por falsos profetas hallen el sendero del verdadero conocimiento espiritual, que los
errados se miren en este espejo y avalen las graves consecuencias de su actitud repulsiva y que los
corifeos, barnizados de cultura y de buena voluntad, también colaboren con Deolindo Amorim en su
elevado propósito de extirpar el yuyo y la gramilla que manos inhábiles colocaron en la simiente, manos
hábilmente dirigidas por los incansables adversarios invisibles de la doctrina impoluta y salvadora que
codificara Kardec.
LIPMANN TESCH DE OLIVER
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Tema interesante por demás para todos los que de una forma u otra compartimos la herencia africana en nuestras tierras.
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