Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.
jueves, 6 de febrero de 2020
DOSSIER TELEPATÍA Y FUERZA DEL PENSAMIENTO
LA INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO SOBRE EL ENTORNO
por EMMANUELLE PÊCHEUR
LE JOURNAL SPIRITE N° 89 JUILLET 2012
Con el transcurrir del tiempo, la importancia de proteger nuestro entorno se convierte en una prioridad y una verdadera toma de conciencia. Y eso gracias al tesonero empeño de numerosos ecologistas y defensores de la naturaleza por todo el planeta. Sin embargo, el modelo económico que se basa en el consumo, la rentabilidad y la ganancia, responsable de tantos desastres ecológicos, no hace sino frenar, y hasta impedir, los avances en este campo. Las actividades humanas en la organización de las sociedades, tienen graves consecuencias sobre la naturaleza: la desaparición de ciertas especies de la fauna y de la flora, la polución de los océanos y de los cursos de agua, y más grave aún, los desastres humanos de la carestía y la pobreza. Aquí, denunciamos la responsabilidad humana. Urge concebir otro estilo de vida, respetuoso de lo viviente del planeta; en este campo cada uno puede, y debe, jugar su papel protector cambiando sus costumbres cotidianas, en pocas palabras, su mentalidad. Sin embargo, es de una responsabilidad poco o nada conocida, individual y sobre todo colectiva, de la cual deseamos hablarles en este artículo. Se trata de la acción de nuestro pensamiento, de nuestro psiquismo sobre nuestro entorno. Es una realidad espiritual que nos enseñan los espíritus que vienen a hablar con nosotros. Antes que nada, volvamos a los fundamentos mismos de la filosofía espírita.
La fuerza creadora, Dios, está en el origen de todas las cosas. Todo lo que existe, emana de esta única fuente divina. Cada ser viviente de nuestro planeta, pero también la materia, los elementos, el sol y la infinidad de los planetas y los astros, hasta lo infinitamente pequeño que representa el átomo, proceden de esta voluntad divina. Esas mismas manifestaciones vitales están animadas por un principio espiritual divino. Dios crea, pues, a los espíritus y la materia. Sin la presencia de esta espiritualidad en todas las cosas, no hay vida física. Del mineral al humano, pasando por el vegetal y el animal, existe el espíritu que anima. Por el hecho de su procedencia, los seres vivos de un planeta están pues en constante interacción e interdependencia unos con otros. Cada reino tiene su necesidad de ser dentro de la armonía divina, y aporta al otro un equilibrio indispensable a su naturaleza espiritual. Todas estas “creaciones” están destinadas a evolucionar según la ley divina. La evolución es un asunto de conocimiento y sentimiento. Creado simple e ignorante, el espíritu evoluciona para hacerse cada vez más consciente. De vida en vida, de experiencia encarnada en experiencia desencarnada, cada espíritu creado progresa. Cada encarnación tiene por objeto superar una nueva etapa en el camino evolutivo. El espíritu piensa y su pensamiento no es sólo una abstracción sino una realidad fluídica. Es ante todo una entidad individualizada que reacciona por su conciencia, sus emociones, sus temores, sus deseos, sus sentimientos… El psiquismo de todo ser en evolución tiene un papel preponderante. Veamos por qué.
¿QUÉ ES EL PSIQUISMO?
He aquí el extracto de un mensaje recibido en 1992, que nos instruye sobre el tema: “… El psiquismo humano es una reacción a los pensamientos, a las imágenes y a todos los sentidos que conocéis en vuestra materialidad, pero es una reacción profundamente espiritual. Los estados de conciencia del hombre responden de una manera cierta a lo que denominaré imaginación. La imaginación es la fuerza esencial en todos vuestros actos de pensamiento. Tenéis toda la fuerza de la imaginación, el poder de suponer imágenes, de construir situaciones que pueden permitiros establecer las realidades carnales”.
El psiquismo es pues ponerse directamente en relación con nuestro estado de ánimo o nuestra forma de pensar. En efecto, en el ser humano el pensamiento sigue siendo el atributo esencial, es un formidable medio de reflexión, de intercambio y de creación. El pensamiento, nos enseñan los espíritus, es ante todo una energía inherente al espíritu. Tiene una acción verdadera. Se exterioriza en forma de fluido luego en el éter se transforma en vibraciones para dispensarse bajo la forma de efluvios. Entonces, podemos afirmar que el hombre por su simple pensamiento, actúa conscientemente y sobre todo, en lo que concierne a nuestro planeta de poca evolución, inconscientemente, sobre la materia y por tanto sobre su entorno físico. El pensamiento emitido se exterioriza, es una causa activa y se pueden comprobar sus efectos.
El pensamiento dirigido es un fluido que se exterioriza del sujeto emisor. Este fluido exteriorizado se convierte en vibración. Cuando la vibración alcanza su objetivo, se transforma en efluvio. Fluido, vibración y efluvio son los tres estados del pensamiento que se transmite en forma telepática, ya sea inconscientemente o de manera voluntaria y dirigida. El pensamiento dirigido conscientemente se aplica a las experiencias de telepatía y de psicoquinesia así como a las cadenas fluídicas que apuntan a aliviar a un enfermo, llegar a un espíritu que necesita ayuda, etc.
LA PSICOQUINESIA O EL PENSAMIENTO QUE ACTÚA
Desde los años 1970, a través de programas televisados, se ha descubierto la acción del pensamiento sobre la materia, la psicoquinesia, como por ejemplo el efecto Uri Geller. Barras de acero se deforman, toda clase de objetos se tuercen, péndulos y relojes se vuelven a poner en marcha o se detienen a distancia, sin contacto físico y bajo el efecto de una acción del pensamiento. Mucho antes de esta mediatización, el fenómeno fue explorado en laboratorios por los metapsiquistas y parapsicólogos europeos, norteamericanos, rusos y otros. Ellos estudiaban las capacidades desconocidas del espíritu humano como la telepatía, la clarividencia así como la psicoquinesia… Añadiremos, con un poco de ironía, que muchos decenios antes de estos supuestos “descubrimientos”, los hombres y mujeres del siglo XIX descubrían, gracias a la perspicacia y el trabajo de un hombre, Allan Kardec, la realidad del espíritu, su supervivencia más allá de la muerte y sus manifestaciones; se trata de la filosofía espírita. Las facultades del espíritu no han dejado de estimular la reflexión de los pioneros del espiritismo. Por otra parte, desde siempre estas aptitudes “sobrenaturales” han sabido llamar la atención de numerosos humanos.
LA ACCIÓN DE LOS PENSAMIENTOS HUMANOS SOBRE EL PLANETA
Los problemas que encuentran los hombres a causa de sus modelos socioeconómicos elegidos, pero sobre todo sufridos por falta de conciencia, acarrean pobreza, desempleo, violencias, guerras, hambrunas, temor al día siguiente, angustias, sentimientos de inutilidad, egoísmo, estrés, vida trepidante, soledad, falta de amor, etc. Ese presente planetario tiene repercusiones sobre el psiquismo de millones de seres humanos y trae un flujo de pensamientos negativos, de manera sobre todo inconsciente, que van a actuar entonces sobre el entorno físico de nuestro planeta. He aquí extractos de mensajes que nos participan esa comprobación:
“Cuando hablamos de psiquismos humanos sumados, hablamos por supuesto de la evolución total, global, de los habitantes del planeta Tierra. En vista del nivel de evolución de este planeta consideramos que, en efecto, hay que relacionar ciertas catástrofes naturales con el nivel de evolución global de este planeta. Eso podría chocar, pero a pesar de todo lo digo, podéis ser responsables de un terremoto en Ciudad de México o en Nueva Delhi, un maremoto o una inundación. Por supuesto, no lo sois individualmente pero hay que decir y hacer notar que, en la historia de los hombres, los climas, los relieves, es decir los objetos de cataclismos, hay que relacionarlos efectivamente con la naturaleza del pensamiento consciente o inconsciente de una humanidad, a veces decadente en su historia. Tomaré un ejemplo más limitado y reciente, un ejemplo francés en forma de interrogación; entre 1939 y 1945, los inviernos fueron particularmente rigurosos y dramáticos. ¿Por qué, caros amigos, por qué? El origen de los cataclismos actuales es de naturaleza humana, a nivel de los pensamientos, a nivel del desorden del pensamiento, a nivel de las cóleras involucradas, a nivel de los enfrentamientos. Allí donde los hombres se enfrentan, la tierra tiembla… El pensamiento humano es el reflejo de una evolución globalmente negativa. El planeta azul es todavía un planeta inferior. El pensamiento es entonces un fluido que se vuelve maléfico si es vehículo del orgullo, del odio, de toda clase de bajezas instintivas relativas a la inferioridad”.
EVITAR LAS CATÁSTROFES POR EL PENSAMIENTO POSITIVO
“… Si el hombre eleva su pensamiento, eleva su planeta y en consecuencia, modifica su entorno. El conjunto de los cataclismos naturales que sufre la Tierra está en relación con su grado evolutivo. El pensamiento debe transmitir pues nuevas referencias: amor, fuerza en la idea constructiva. Las cadenas fluídicas podrían modificar la corteza granítica del globo si se extendieran a millones de hombres. El cambio es pues de actualidad. Llegará. Para que su suelo y su cielo se transformen, el Hombre debe transformarse ya a sí mismo, sin incriminar a Dios. No olvidéis que las catástrofes naturales son también catástrofes espirituales. Podéis actuar contra los maremotos, los ciclones, los deslizamientos de tierra, los terremotos y las inundaciones. Podéis actuar contra los fríos demasiado grandes o las fuertes sequías. Podéis porque el espíritu precede a la materia, porque la materia procede del espíritu y porque vosotros sois, sobre todo y en totalidad, espíritus… Entonces, puesto que sois espíritus, debéis utilizar vuestro pensamiento, con todas vuestras fuerzas, en plena conciencia y en plena confianza. Por supuesto, no siempre basta con querer para poder. Hay que saber dominar su fuerza, hay que saber utilizar los fluidos…”
En conclusión, se impone una urgente toma de conciencia de nuestra verdadera naturaleza. Comprender que somos, ante todo, espíritus reencarnados con un objetivo, evolucionar, que todos somos interdependientes unos de otros, he aquí las consideraciones esenciales que permitirán reorganizar nuestras sociedades en el sentido del compartir y de la solidaridad. Comprender que somos espíritus dotados de una fuerza de pensamiento que nos permite actuar sobre nuestro entorno y dominarlo más. Entonces, nuestro planeta se convertirá en una tierra acogedora, donde la armonía entre los hombres y entre los reinos por el respeto a la vida, será por fin una realidad.
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