LE JOURNAL SPIRITE N° 88 AVRIL 2012
LA PSICOQUINESIA
LA FUERZA DEL ESPÌRITU
Definición: La palabra “psicoquinesia” tiene dos raíces griegas: psycho que quiere decir la psique, el espíritu; y kinese la energía cinética, el movimiento. La psicoquinesia es pues la acción del espíritu humano sobre la materia, que transforma la organización de la estructura atómica de las moléculas.
HISTORIA
Entre los pioneros más conocidos que se han interesado por el estudio de la psicoquinesia, se encuentran: Charles Richet (París, 1850-1935). Médico y fisiólogo francés, fue miembro de la Academia de Ciencias y de Medicina y presidente honorario del IMI de 1930 a 1935. Recibió el premio Nobel de medicina y fisiología en 1913. Curioso por todo, tenía varias pasiones y una de ellas se refiere al estudio de la telepatía, la clarividencia, la premonición y la psicoquinesia por la que se había interesado particularmente. Receloso con respecto a las teorías, daba gran importancia a la realidad de los fenómenos.
Joseph Banks Rhine (1895-1980). Doctor en biología, fue uno de los primeros científicos en utilizar los métodos estadísticos para estudiar las percepciones extra-sensoriales y la psicoquinesia. Realizó la mayoría de sus investigaciones sobre parapsicología en la Universidad de Duke en Carolina del Norte donde era profesor. En 1934, Rhine recibió la visita de un joven jugador. Después de haber comparado notas sobre las condiciones que permiten salir bien en los test psíquicos, observó que condiciones similares parecían favorecer su suerte cuando jugaba apostando. Además, declaró que a veces él mismo era capaz de ejercer un control del espíritu sobre la materia en juegos de lanzar los dados. Rhine comprendió que la experimentación preliminar sería rápida, fácil y poco onerosa. Los resultados fueron lo suficientemente alentadores como para justificar investigaciones más profundas. Rhine prosiguió los trabajos de Charles Richet, consistentes en utilizar test estadísticos para sus investigaciones. Ya sea en el campo de las percepciones extrasensoriales o de la psicoquinesia, Rhine presentó resultados estadísticamente significativos. Desde entonces varios equipos de parapsicólogos han tratado de reproducir los resultados de Rhine, algunos lo han conseguido y otros no.
J. Barret Hasted, físico (1921-2002), estudió en el Winchester College donde obtuvo un primer premio en ciencias por un método de medición de velocidad y distancia por medio de ondas sonoras reflejadas, un principio que más tarde sería utilizado en los radares y sonares. Prosiguió sus estudios de química en el New College de Oxford. Después de su Doctorado, volvió al departamento de física del University College en Londres. En 1964, publicó La física de las colisiones atómicas y, en 1968, llegó a ser Director del departamento de física en el Birbeck College de la University de Londres. Además de artículos en revistas científicas, publicó otros dos libros: Dialectris acuoso y Metal-Bender (Doblador de Metales). Respecto a sus trabajos en psicoquinesia, fue el investigador que hizo el estudio más completo sobre el doblado de metales. Sus sujetos eran principalmente adolescentes que habían desarrollado interés por el doblado de metales, luego de las actuaciones públicas de Uri Geller.
La trayectoria de dos psicoquinésicos
Uri Geller Nacido el 20 de diciembre de 1946 en Tal Aviv, de padres húngaros, pasó su adolescencia en Chipre. Regresó luego a Israel donde participó en la Guerra de los Seis Días para luego hacerse modelo. Empleado en un club, se interesó en la parapsicología e hizo investigaciones sobre psicoquinesia, geobiología y telepatía. Convertido en animador de televisión en los años 1970, afirmó tener la facultad de doblar el metal, de adivinar el dibujo contenido en un sobre, de parar o reactivar relojes a distancia, e hizo varias presentaciones notables en los medios de la época. Estuvo además en el programa Italiques de Marc Gilbert, donde delante de los televidentes dobló una cucharilla por la fuerza del pensamiento.
En 1974, la revista científica inglesa Nature publicó un artículo redactado por dos físicos norteamericanos, Russel Targ y Harold E. Puthoff, sobre el efecto Geller. Los dos investigadores norteamericanos le habían hecho realizar experimentos en el Standford Research Institute. Sus conclusiones fueron positivas: Geller era capaz de producir fenómenos de telepatía y de psicoquinesia. Había nacido el efecto Geller y en la prensa no se hablaba sino de él. Convertido en rico, es autor de dieciséis libros, de una línea de alhajas y de diversos objetos a la venta en su site de Internet.
Jean-Pierre Girard
Desde su más tierna infancia, después de haber sido alcanzado por un rayo y sin estar verdaderamente consciente, a los siete años debió hacer frente a sus primeros fenómenos en su casa o en el patio de la escuela, extraordinarios fenómenos de telepatía que desde entonces nunca pudo reproducir con tanto éxito. A los diecisiete años, durante unas vacaciones, entró en una librería de viejo y descubrió un libro antiguo. Lo tomó entre sus manos para hojearlo y lo volvió a colocar en su sitio. Al salir del tenderete, se tendió en un pequeño parque para aletargarse. Al dormirse, vio de repente desfilar calmadamente una por una las páginas del libro. Se sobresaltó y fue corriendo a casa del librero, rezando para que el libro estuviera allí todavía. Pudo volver a ver exactamente las mismas páginas que había visto desfilar. Se apresuró entonces a comprarlo para tratar de volver a comenzar en su habitación para ver si el fenómeno se reproducía, pero no ocurrió. ¿Por qué no se había reproducido? Él explicó que existía la voluntad y la voluntad es castradora, según sus términos, es el deseo lo que prevalece y no la voluntad. Cuando hacía sus experimentos en laboratorios, realizando torsiones de barras metálicas, siempre estaba en estado de deseo, a pesar de los controles y de la gente que en ciertos casos era hostil, era necesario que olvidara esa hostilidad y ya fuera en un fenómeno de juego, jugaba a mostrarles el deseo. Actualmente, se ocupa de su instituto cuyo objetivo es procurar la formación personalizada para desarrollar las facultades psi y dar conferencias.
El punto de vista espírita
La psicoquinesia es un hecho adquirido en la medida en que concuerda con las leyes conocidas del predominio del espíritu sobre la materia. Es una facultad que puede desarrollarse con un trabajo regular, serio y mucha paciencia. Hace falta para ello la voluntad pero sobre todo tener el deseo, la imaginación, y entonces se hace posible deformar o desplazar los objetos. Para nosotros, los espíritas, la psicoquinesia es sólo una etapa intermedia pues la finalidad es la protogénesis. He aquí la definición que nos da el espíritu Dr. Arbore: “La protogénesis es la acción directa del espíritu sobre el periespíritu, para alcanzar la carne. Nada es imposible para el espíritu, no hay materia definitivamente destruida en la medida en que el espíritu controla esa materia, ya sea el espíritu del encarnado o del desencarnado. La desaparición de la materia a vuestros ojos no significa la inexistencia del doble periespiritual que subsiste en toda circunstancia. Es necesario, pues, actuar directamente sobre esa perpetuidad periespiritual a través de la protogénesis, para poder eventualmente reconstituir de manera parcial la carne anteriormente desencarnada. Ciertos sujetos podrían dirigir su acción en este sentido. La protogénesis puede ser lograda por el hombre en la medida en que éste sepa recibir los consejos del espíritu, pero también impregnarse totalmente. Se tratará entonces de pensar con ardor, con voluntad, con lentitud, en las células periespirituales todavía existentes, con miras a la reconstitución de la carne. Eso representará una prueba extraordinaria del poder espiritual del espíritu sobre su periespíritu pues toca directamente al testimonio ocular del hombre”. El espíritu nos informa que se trata de recrear los tejidos vivientes y que es el periespíritu el que permite considerar su reconstitución.
Siendo el espíritu el principio vital y dinámico de la vida, y el periespíritu el soporte
intermediario por medio del cual la vida se organiza en forma armoniosa desde su aparición en estado embrionario. El espíritu tiene pues la propiedad de organizar la vida a través de su soporte periespiritual, lo que explica las posibilidades reconstituyentes de la protogénesis. Sin embargo, la protogénesis no podrá aplicarse sino en un futuro donde el hombre esté lo suficientemente evolucionado para poder mostrar la trascendencia del espíritu en una acción bien comprendida y controlada. El hombre deberá admitir la existencia del espíritu, del periespíritu, y también de las facultades del espíritu humano que responden a las leyes espirituales.

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