Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.
sábado, 15 de febrero de 2020
EL PENSADOR ESCULTURA DE AUGUSTO RODIN
LE JOURNAL SPIRITE N° 89 JUILLET 2012
DOSSIER TELEPATÍA Y FUERZA DEL PENSAMIENTO
LA ACCIÓN DEL PENSAMIENTO EN EL MÁS ALLÁ
por JOCELYNE CHARLES
El espíritu encarnado está constantemente en actividad, y para hacerse comprender por los otros, utiliza su cerebro para expresar sus pensamientos por medio de la palabra. A veces le es difícil expresar exactamente lo que siente, por no encontrar siempre las palabras justas para decirlo. Pero más allá del lenguaje, el pensamiento se transmite inconscientemente, sigue siendo una fuerza cuyo poder aún se desconoce en parte. El pensamiento: lenguaje del espíritu Quizás les haya sucedido a ustedes que reciben una llamada telefónica, o la visita, de una persona en la que estaban pensando poco tiempo antes y en ese momento le dicen: “¡Justamente estaba pensando en ti!” Es la telepatía, función que responde a la naturaleza profunda de cada uno de nosotros. Puede desarrollarse en ciertas personas más sensibles que otras y capaces de emitir, o recibir, una información. Eso significa que el pensamiento de un individuo puede ser captado por otro sin que intervenga un sentido físico. Siendo la naturaleza del hombre ante todo espiritual, el pensamiento, atributo esencial del espíritu, tiene las mismas características en estado encarnado que en estado desencarnado. Es una fuerza vibratoria que trasciende a la materia. Para comprender esta fuerza del pensamiento, es necesario admitir la naturaleza espiritual del hombre, la existencia del espíritu y del doble periespiritual. Nuestro espíritu preexiste al cuerpo físico y continúa existiendo después de la muerte para proseguir su evolución. Pensar es concebir una reflexión por medio de un trabajo del espíritu para llegar a las ideas, las opiniones y las nociones intelectuales. El pensamiento pertenece al hombre, en todos sus estadios de evolución. Vivos o fallecidos, seguimos pensando.
Los tres estados del pensamiento
Cuando pensamos, emitimos un fluido. Este fluido es el vehículo del pensamiento, como el aire es el vehículo del sonido. El pensamiento dirigido es un fluido que se exterioriza desde el sujeto emisor para convertirse en vibración. Cuando esta vibración alcanza su objetivo, se convierte en efluvio. Estos tres estados del pensamiento nos han sido enseñados por los espíritus. Nosotros “emitimos” permanentemente, actuamos sin saberlo. Emitimos vibraciones que se propagan, que alcanzan su objetivo e igualmente las recibimos. ¿En qué se convierte ese pensamiento una vez emitido? Alcanza más o menos lo que le rodea, nuestro planeta, los seres que lo pueblan, los seres desencarnados. Así, por la naturaleza de sus pensamientos y según su conciencia, el hombre actúa permanentemente sobre su medio. Todos los pensamientos, buenos o malos, constituyen un inmenso campo vibratorio que crea un ambiente espiritual general entre los humanos y sobre el planeta. La fuerza del pensamiento como medio de acción Podemos utilizar nuestra fuerza de pensamiento para actuar. El resultado obtenido está a la medida de la voluntad, la sinceridad y el sentimiento del emisor. Ciertos espíritas pueden ser invitados por los espíritus que se manifiestan en el seno de nuestra Asociación, para trabajar por medio del pensamiento a favor de una causa muy definida. Estas misiones son de orden individual o colectivo.
¿Rezar o pensar?
La idea de que la oración puede actuar sobre los seres y los acontecimientos se encuentra desde siempre, en todas las religiones y en numerosas corrientes espiritualistas. La oración es la formulación de un pensamiento, generalmente positivo, hecho por el espíritu y cuando se practica colectivamente, en una misma orientación, esta energía se decuplica tantas veces como emisores hay. He aquí la definición dada por un espíritu, de lo que debe ser la oración pero también de lo que no debe ser: “… La oración no es una expectativa, sino una acción del espíritu responsable que da su amor. La oración no es un recitativo sino un verbo que lleva su función hacia aquel que la necesita. La oración no consiste en rogar falsamente a Dios con aire contrito y el rostro contraído de dolor. La oración es una alegría, una función inherente al espíritu, una telepatía del alma. La palabra degradada por los hombres ha perdido su sentido original. Recen, recen sí, amigos míos con todas sus fuerzas, es decir con todo su deseo de aportar al otro lo que espera de ustedes…”
Hay oraciones que no hacen intervenir a una entidad particular.
Se tratará de dirigir su pensamiento, su oración de curación, por ejemplo, hacia sí mismo o hacia otra persona. Es la utilización de la fuerza del pensamiento, del pensamiento positivo en favor del prójimo. Y hay oraciones que harán un llamado a una fuerza que nos es superior: Dios. Los espíritas añadirán a los espíritus, a los guías. Citemos un extracto de mensaje: “… Dar, amar, compartir son los verbos a ser recordados cuando se les añade la función esencial del espíritu que es el pensamiento. Pensar bien, pensar auténtico, he aquí una construcción extraordinaria a su alcance, mis caros amigos espíritas. El que piensa bien, el que piensa correctamente, activa entonces a su alrededor un conjunto perfectamente coherente de ondas positivas que en vez de dispersarse en forma azarosa, sabrán alcanzar el objeto humano de la demanda, o mejor aún, al espíritu o los espíritus desencarnados protectores, para que esta demanda, si es justa, sea satisfecha de manera efectiva…” La acción del pensamiento, ya sea colectiva o individual, ya sea cadena fluídica u oración, es producto del espíritu que piensa, que imagina. Dirigidos dentro de una red de ondas y vibraciones, sus pensamientos serán recibidos.
La ayuda a los parientes fallecidos
Enfrentados a la muerte, ante el fallecimiento de un pariente, existe una acción simple y determinante al alcance de todos. Cualquiera que desee actuar por medio del pensamiento puede formar una cadena fluídica. Una cadena fluídica consiste en emitir un pensamiento, una oración, hacia ciertos objetivos precisos. Puede permitir a un ser recientemente fallecido comprender su nuevo estado, apartarlo de una eventual turbación y ayudarlo a franquear el túnel que lo conducirá al más allá, hacia su guía, hacia aquellos a quienes ha amado y conocido. Esa acción puede ser realizada por todos nosotros. Para hacer una cadena, son necesarias por lo menos tres personas, darse la mano formando un círculo y pensar intensamente en el espíritu a ser ayudado. He aquí una forma de proceder: fijen su espíritu en la persona, imagínenla, concreten esta situación con imágenes mentales, luego, por medio del pensamiento, entablen un diálogo llamándola por su nombre, aportándole las informaciones necesarias para su comprensión, a saber, que su espíritu vive siempre, que de alguna manera debe despertar en serenidad, entrar en el túnel, transitar por allí, que percibirá una luz, que debe avanzar y reunirse con su guía que le espera. Esto durante tres a cuatro minutos, luego hay que romper la cadena soltando rápidamente las manos. Puede acompañarla una música apropiada. Esta acción puede repetirse dos o tres veces, o más, en los días que siguen, sobre todo si se trata de una muerte violenta como un suicidio o un accidente. La cadena fluídica no es el único medio de acción. También pueden realizarse acciones para circunstancias más generales, dentro de una unión de pensamientos dirigidos hacia los espíritus guías.
Ejemplos de acciones de pensamiento
Nuestros fluidos son útiles y esenciales en el mundo invisible. Si son dirigidos voluntaria y conscientemente, se conjugan con los de los espíritus para influencias y acciones que van en el sentido de la evolución del planeta Tierra. Los espíritas se reúnen a fin de unir su fuerza de pensamiento para actuar en una orientación común, definida de antemano. El pensamiento dará en el blanco y con un trabajo regular, se obtendrá un resultado. Numerosas son las causas a defender en nuestro planeta, para el progreso de nuestras sociedades. Por eso, las misiones de pensamiento reúnen varios temas por ejemplo, la paz en el mundo, el fin de la pena de muerte, el fin de la miseria, el equilibrio del entorno natural del planeta, etc.
Pensar la paz
El equilibrio de nuestro mundo es frágil. Muchos países aún sufren la guerra, trágica consecuencia de las acciones humanas donde el poder y el dinero dominan las decisiones políticas de ciertos dirigentes. Los que luchan por la paz arriesgan su vida y con frecuencia terminan asesinados. Actuar por medio del pensamiento, conjuntamente con el mundo de los espíritus, en conciencia y en amor puede influenciar las decisiones de los hombres y modificar el curso de las cosas. Las relaciones humanas se fundan a menudo en el dominio y el egoísmo. Pensar, rezar para que el hombre no sucumba a la tentación del odio y la violencia, sino que obre por la paz, por un mundo más justo, es el papel de los humanos conscientes del mundo en que viven y conscientes de su fuerza pensamiento.
Pensar el fin de la turbación de los espíritus que sufren
Cuando un individuo muere violentamente, su espíritu no se desprende inmediatamente de su envoltura carnal. La separación del cuerpo y el espíritu se produce muy lentamente, de modo inconsciente, mientras el espíritu sigue sintiendo los sufrimientos inherentes a su forma de desencarnación. Queda fijado en ese instante. El tiempo se detiene para él en el momento de sus últimos instantes. El tiempo se perpetúa entonces en un eterno presente. Después de una muerte brutal, le haría falta mucha fuerza y certeza al espíritu para no estar en turbación. Para el espíritu que vive la turbación en forma duradera, no hay verdaderos contactos con el más allá. Puede percibir el llamado de su guía, puede sentir presencias, pero por temor y porque su conciencia está alterada, rechaza la tentativa de contacto y se repliega sobre sí mismo, se encierra en su imaginación o bien permanece detenido en el traumatismo de su muerte brutal. El bloqueo es tal, que el espíritu en turbación sólo percibe lo que imagina. En ciertos casos, percibe el entorno humano que ha dejado, pero su contacto con la realidad del más allá no será efectivo sino después de haber vivido el paso del túnel. En el seno de las sesiones espíritas, recibimos a estos espíritus atormentados. Los guías no pueden llegar hasta los espíritus en turbación, aún demasiado impregnados de nuestras vibraciones materiales. No son escuchados. Sin embargo, los espíritus que sufren, todavía muy cercanos a nosotros, pueden oírnos. Cada uno a nuestro modo, espírita o no, podemos ayudarlos por medio de la oración y la fuerza del pensamiento. Como espíritas, utilizamos la mediumnidad dentro de una sesión organizada: es la sesión de liberación. El acto espírita esencial consiste entonces en emprender la liberación de estas almas turbadas, atormentadas, por medio del diálogo, la fuerza de convencimiento, la oración, con miras a ayudarlas a tomar conciencia de su nuevo estado. Durante esta sesión particular, el soporte musical es una ayuda a la oración y al recogimiento, para el médium y los participantes, lo cual refuerza la eficacia del pensamiento dirigido. Las energías se suman y se concentran en forma de un fluido que se traslada en la onda vibratoria y se transforma en efluvio, envolviendo al espíritu para alcanzar lo más profundo de él y despertarlo a su conciencia espiritual. Durante estas sesiones de liberación, el pensamiento de los espíritas y el de los espíritus se conjuga en el mismo instante, los unos impulsando al espíritu fuera del campo de su erraticidad, y los otros atrayéndolo hacia la salida del túnel que representa el verdadero paso al otro mundo.
Pensar la liberación de los espíritus malos El más allá es el reflejo de lo que conocemos en la Tierra, es decir un mundo donde se encuentran el bien y el mal, el amor y el odio. El más allá no está poblado sólo de buenas intenciones. Los espíritus que nosotros calificamos de “malos” utilizan voluntariamente su relativa conciencia para seguir propagando ideas de odio, destrucción, crimen o venganza, manipulando mentalmente a ciertos seres humanos que se convierten entonces en instrumento de sus pensamientos y de sus deseos. La acción de los espíritas consiste en liberar a esos espíritus. En las sesiones, con la presencia de un médium, cada participante concentra sus pensamientos en el espíritu en rebelión y piensa su pedido de perdón, piensa en su vuelo hacia el guía que le espera. Estos fuertes pensamientos, aunados al diálogo, llegan progresivamente al espíritu y lo debilitan poco a poco. Gradualmente toma conciencia del mal que ha hecho y comienza a dudar, lo cual engendra en él un sufrimiento. Su toma conciencia del mal que ha hecho se expresa en un grito: “¡Perdón Dios mío!” Ese perdón, una vez pronunciado con sinceridad, lo lleva hacia los espíritus y más particularmente cerca de su guía. “Se ha liberado”. Cuanto más se libera el sufrimiento de la turbación y más se libera a los malos espíritus, más reencarnan esos espíritus en mejores condiciones. Lo cual, sin duda, tendrá verdadera repercusión en la evolución de la humanidad en su totalidad.
Nuestra responsabilidad de pensar bien
Viviendo encarnados en las vibraciones de la materia, nuestros pensamientos tienen una acción directa sobre la materia, mientras que el mundo invisible, aun libre de toda traba, tiene una influencia limitada sobre el mundo material. Nuestros fluidos son pues útiles y esenciales al más allá. Si son voluntaria y conscientemente dirigidos, se convierten en una fuerza de oración que se conjuga con la de los espíritus para las influencias y acciones que van en el sentido de la evolución del planeta Tierra.
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