Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.
viernes, 17 de enero de 2020
DOSSIER GABRIEL DELANNE
LA EXTERIORIZACIÓN DEL PENSAMIENTO
LE JOURNAL SPIRITE N° 87 JANVIER 2012
En una conferencia titulada La exteriorización del pensamiento, Gabriel Delanne se dirigió a los miembros del Congreso Espírita de Lieja el 11 de junio de 1905. Con rigor y pedagogía, comenzó sus palabras afirmando la realidad de los fenómenos espíritas, para demostrar luego la realidad de la exteriorización del pensamiento. Si los espíritus actúan sobre nosotros, lo hacen por medio de su pensamiento, y gracias a las personas sensibles que son los médiums. El pensamiento del espíritu puede expresarse por movimientos de un objeto (sesiones de mesa por ejemplo), por la escritura, la visión, la audición o la incorporación.
Y para todo el mundo, se trata de explorar la exteriorización del pensamiento que se produce de tres maneras posibles: —El pensamiento puede salir del ser humano para ir a actuar a distancia sobre otro ser humano, para penetrar en el espíritu del sujeto. Es la transmisión de pensamiento. —Un individuo que en circunstancias especiales — ya sea durante el sueño natural, o durante el trance— se exterioriza a fin de enterarse de acontecimientos que ocurren lejos: es el fenómeno de la clarividencia. —La tercera forma de exteriorización es la telepatía: es la comunicación entre dos inteligencias separadas por la distancia. Al respecto cita y se refiere a los trabajos de los ingleses de la “Sociedad de Investigaciones Psíquicas” que, durante 25 años, han reunido más de 2.000 casos verificados punto por punto con rigor y minuciosidad. Y con este propósito Gabriel Delanne desarrolla la metodología necesaria que debería imponerse para relatar los fenómenos vividos, para autentificarlos: “Cuando relatamos un fenómeno al cual hemos asistido, aquellos que nos conocen pueden, hasta cierto punto, dar fe a nuestro relato; pero cuando queremos presentar al público —es decir a personas que no nos conocen— el relato de estos testimonios, nos dicen: «Su recuerdo no es muy fiel». Si al mismo tiempo que su relato, aportan ustedes el de personas que han asistido al mismo tiempo que ustedes, si cada uno ha hecho un informe del mismo fenómeno, podríamos ver si la imaginación no ha jugado un cierto papel, si involuntaria o inconscientemente no han aportado modificaciones a la exposición del relato o a la experiencia a la que han asistido. ¡Pues bien! Les pido: cada vez que hagan un relato, rodéenlo, se los ruego, de todas las circunstancias en que se ha producido. (…) Si lo hacen, darán al espiritismo un impulso considerable, porque nos apoyaremos en hechos controlados…” Gabriel Delanne sigue interesándose en la materialización del pensamiento. ¿Cómo puede hablarse de materializar algo inmaterial? Viene el científico que les dirá que el pensamiento es una vibración: ¿cómo materializar una vibración? Y el filósofo que les dirá: el pensamiento, es el alma que es inmaterial. “¡Y bien! Tengo a bien definir la cuestión. Evidentemente, el pensamiento en sí es un fenómeno inmaterial, un fenómeno que no tiene analogía en el mundo físico. Pero durante la vida, el alma está asociada a su envoltura física, a su cuerpo, y cada vez que el pensamiento se expresa, hay una vibración cerebral que corresponde a ese pensamiento. Es ese lado fisiológico, ese aspecto material de la vida del espíritu lo que estudiaremos hoy”. Y volviendo a los principios definidos por Allan Kardec, insiste en un pensamiento que es creador: cuando oramos, cuando pensamos, creamos inmediatamente una imagen que es la interpretación, la reproducción fotográfica de la imagen que tenemos en el espíritu. Y cuando un espíritu se manifiesta a través de un médium, debe hacerse reconocer por la apariencia, los atributos que tenía en su vida terrenal. Se trata entonces de demostrar tres cosas. 1: que todo pensamiento es una imagen. 2: que esa imagen puede salir del cerebro, puede existir en el espacio. 3: que una vez que ese pensamiento está en el espacio, puede materializarse y volverse accesible a los sentidos, que se puede ver, tocar y fotografiar. Esa es la demostración que hace Gabriel Delanne en esta conferencia.
1/ Todo pensamiento es una imagen
Este punto no necesita ser demostrado: con los ojos abiertos, veo el mundo exterior captado por mi ojo y transmitido e integrado a nivel del cerebro. Cierro los ojos y con un esfuerzo de mi voluntad, puedo recobrar estas sensaciones, tengo el recuerdo de lo que acabo de ver. Esto es cierto para las sensaciones visuales, auditivas y olfativas. Las sensaciones dejan rastros en nosotros. Son memorizadas. G. Delanne toma algunos ejemplos: “Un pintor que no tenía necesidad que ver sino una sola vez a un individuo para hacer su retrato de una manera tan fiel como si el individuo hubiera posado delante de él; un músico como Beethoven que componía en su cabeza sonatas completas; no necesitaba ejecutarlas materialmente; estaban en su espíritu con toda su fineza, con todo su brillante colorido”. Y prosigue sus palabras hablando de la sugestión tal como se define en hipnotismo. El pensamiento sugerido se realiza y con una fuerza que equivale a la de la realidad. Y da algunos ejemplos que demuestran bien que la imagen es percibida de una manera precisa y clara. Y termina con este ejemplo que citamos: “Si ustedes sugieren a un sujeto el color rojo de una imagen que no existe, si luego le hacen fijar en una tarjeta blanca, verá una sombra verde. El fenómeno natural es el siguiente: si ustedes contemplan un cartón muy rojo y después dirigen la mirada a una parte blanca, inmediatamente ven una imagen en verde, es decir el color complementario del rojo. La imagen que estaba en su cerebro tiene pues exactamente las mismas propiedades que la imagen real, y además produce las mismas sensaciones. Entonces, esta imagen es tan real como una sensación. Ocupa en el cerebro el mismo lugar que la sensación; y tiene efectos consecutivos exactamente semejantes a los efectos producidos por las sensaciones reales”. La imagen mental tiene una realidad, tiene un volumen, tiene un color, pues la imagen mental es una realidad, porque tiene una existencia objetiva. Y es memorizada para siempre. G. Delanne se apoya en los trabajos realizados en hipnosis —y no por los espíritas— para demostrar que haciendo retroceder al individuo a tal período de su vida, se hace regresar su memoria intacta. Y concluye que eso está establecido en el espiritismo: los recuerdos son almacenados en la parte imperecedera de nosotros, en el cuerpo fluídico al cual los espíritas han dado el nombre de periespíritu.
2/ Este pensamiento puede exteriorizarse, es decir salir del cerebro
Las mejores demostraciones son los experimentos de transmisión del pensamiento. G. Delanne multiplica los ejemplos. “Los eruditos han estudiado el pensamiento bajo sus tres formas (sensación, inteligencia y voluntad). Tomemos por ejemplo la sensación. Supongamos que la orden dada al operador sea la siguiente: «Pellizque la pierna izquierda a la altura de la pantorrilla». El sujeto receptor se pellizcaba la pierna en el lugar indicado y el sujeto percibía la misma sensación. Si le tirabais de los cabellos (…), el sujeto se quejaba también que se le tiraba de los cabellos”. Igualmente la transmisión de una imagen dibujada por el operador y transmitida al efector. “La imagen ha salido del cerebro del operador, ha viajado en el espacio, ha ido a impresionarse en el cerebro del sujeto y esa imagen es reproducida gráficamente”.
3/ La fuerza psíquica
Es ella la que sirve para trasladar el pensamiento por el espacio, la que sirve para impresionar el cerebro del sujeto; fuerza particularmente estudiada por los espíritas. G. Delanne cita experimentos realizadas por científicos escépticos obligados a reconocer los fenómenos. Tal como esta experiencia: “El doctor Hébalquin, médico jefe del primer hospital de San Petersburgo, tenía un sujeto histérico, muy sensible. Le dice al sujeto: «Cuando te despiertes, tocarás la puerta de la estufa; te quemarás cruelmente la mano derecha y tendrás una ampolla exactamente como si te hubieras quemado». Observen que la estufa estaba apagada. El sujeto se despierta, va junto a la estufa, coloca su mano derecha sobre la puerta, lanza un grito como si realmente se hubiera quemado y declara sufrir enormemente. ¡Pues bien! Al día siguiente, según las actas levantadas por los médicos, se había formado una ampolla. Así, ustedes ven no sólo que esta imagen tiene una forma fija, no sólo que tiene una dimensión, sino que posee propiedades capaces de desorganizar la materia viva. La sugestión produce efectos que hacen incontestable la transformación de esa fuerza que existe en cada uno de nosotros y que se llama fuerza psíquica”. Y prosigue su demostración, citando experiencias espíritas como las de las sesiones de materialización. “Cuando el alma está en el espacio, actúa sobre la materia que la rodea para darle exactamente la forma, las dimensiones y las mismas apariencias que un propio objeto material”. Y para concluir, citemos a Gabriel Delanne, con estas palabras que pueden ser sustentadas aun hoy en día en idéntica forma: “Señoras, Señores, ustedes ven que cuando Allan Kardec decía que el pensamiento es creador, que debe actuar para dar una forma a la fuerza psíquica, cuando decía que un espíritu que se transporta a un momento cualquiera de su pasado, puede resucitarlo, ¿no tenía razón? Y de todo eso, tenemos pruebas ciertas en los trabajos de los eruditos contemporáneos que estaban lejos de sospechar que daban al espiritismo un poderoso apoyo. (…) Estoy persuadido de que en la medida en que sigamos estudiando, en la medida en que la ciencia quiera penetrar un poco en el campo que le hemos abierto, se establecerá la más maravillosa unión entre la ciencia y el espiritismo y de que veremos a la humanidad progresar, lenta, pero seguramente, hacia un ideal cada vez más alto y más noble”.
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