Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.

martes, 7 de enero de 2020






DOSSIER LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO 
por RÉGIS BERTHAUT 
LE DOCTEUR DEMEURE
LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JUILLET 2010


 El Dr. Antoine Demeure vivió en la época de Allan Kardec, era médico homeópata en Albi en el Tarn. Sus cualidades profesionales y humanistas eran reconocidas por sus conciudadanos. Su compromiso espírita se había establecido de manera sólida, cuando filosofía y religión ya no podían satisfacer ciertas grandes cuestiones existenciales. Su fuerza de convicción hizo de él un divulgador muy comprometido.

LA RELACIÓN ENTRE EL DOCTOR DEMEURE Y ALLAN KARDEC


Durante su vida, las relaciones con Allan Kardec fueron únicamente epistolares. Los dos hombres jamás se encontraron, y su primer apretón de manos se hizo por intermedio de un médium de incorporación cuatro días después de su muerte. Ese primer testimonio, relatado en una revista espírita de 1865 está lleno de fervor, de alegría y entusiasmo, lo cual prueba que ese espíritu era bueno y lo suficientemente adelantado espiritualmente como para que en pocos días pudiera tomar consciencia del mundo luminoso al cual renacía. Sus primeras palabras no mostraban asombro, sino el deseo de compartir sus futuras investigaciones como desencarnado.


Consejos prudentes


En un primer momento, sus contribuciones se volcaron hacia la salud de Allan Kardec. En febrero de 1865, la intervención de los espíritus, entre ellos el doctor Demeure, le evitó un accidente que hubiera podido sustraerlo prematuramente de una vida, de una misión que para el momento aún no estaba cumplida. Durante su manifestación espírita, el doctor Demeure insistió en el hecho de la presencia indispensable de los espíritus a fin de evitar lo peor. Esas no fueron sino las premisas de otras advertencias y consejos a fin de retrasar la precocidad de una partida inútil del codificador de la filosofía espírita.


La gestión del tiempo de Allan Kardec


El doctor Demeure intervino en más de un asunto al lado de Allan Kardec. En primer lugar, siempre lo hizo de manera preventiva. En efecto, Allan Kardec, agotado por diferentes tareas interminables, estaba afectado por problemas de salud que inducían una fatiga insalvable. Un «calentamiento de la sangre» era la causa y solamente el reposo sería reparador y salvador. He aquí lo que dijo el espíritu doctor Demeure: «Nosotros os sostenemos, sin duda, pero con la condición de que no deshagáis lo que hacemos. ¿Por qué hay que correr?  ¿No se os ha dicho muchas veces que cada cosa llega a su tiempo y que los espíritus encargados del movimiento de las ideas sabrán hacer surgir las circunstancias favorables cuando haya llegado el momento de actuar? Mientras cada espírita acumula sus fuerzas para la lucha, ¿pensáis que es vuestro deber agotar las vuestras? —No; en absoluto, debéis dar el ejemplo y vuestro lugar estará en la brecha en el momento de peligro. ¿Qué haríais si vuestro cuerpo debilitado ya no le permitiera a vuestro espíritu servirse de las armas que la experiencia y la revelación os han puesto entre las manos? —Creedme, dejad para más tarde los grandes libros destinados a completar la obra bosquejada en vuestras primeras publicaciones; vuestros trabajos corrientes y algunos pequeños folletos urgentes tienen que absorber vuestro tiempo y deben ser los únicos objetos de vuestras preocupaciones actuales».


SUS CONTRIBUCIONES PARA EL CONOCIMIENTO ESPÍRITA DESDE UN PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO


Actividad de los desencarnados durante su sueño


El sueño. He aquí el sueño narrado por Allan Kardec: «En la noche del 24 de abril, la visión ofrecía un carácter tan particular que quedamos vivamente impresionados. En un lugar que no nos recordaba nada y que parecía una calle, había una reunión de individuos que conversaban; entre ellos, solamente algunos nos eran conocidos en el sueño, pero sin que pudiéramos designarles nominativamente. Observamos al gentío y tratamos de captar el tema de la conversación, cuando de repente apareció en la esquina de una muralla una inscripción en caracteres pequeños, brillantes como de fuego y que nos esforzamos por descifrar; estaba concebida así: “Hemos descubierto que el caucho alrededor de la rueda hace una legua en diez minutos, siempre que la carretera…” Mientras buscábamos el final de la frase, la inscripción se borró poco a poco, y nos despertamos…» El interés de este sueño: este sueño no tenía ninguna relación directa con la filosofía espírita, lo cual asombró a Allan Kardec. Se preguntaba por qué un sueño de naturaleza técnica e industrial permanecía en la consciencia al despertar. ¿Tendría alguna utilidad distinta a la evidencia que aparentaba? En resumen, ¿no sería más importante la forma que el fondo del tema evocado? Las circunstancias: según el doctor Demeure, el tema real era el sueño. En efecto, muchas aplicaciones espirituales pueden derivar de esta circunstancia natural y necesaria para nuestro descanso tanto psíquico como físico. El doctor recuerda de nuevo el vínculo entre salud y manifestación onírica, de allí la explicación de ciertos sueños turbadores de los cuales puede extraer consecuencias. En una visita médica, el doctor Demeure enuncia una futura relación entre el sueño y la medicina, un medio suplementario de dar a conocer el estado de ánimo.
La manifestación de los encarnados durante su sueño  En lo que concierne a la naturaleza del sueño citado anteriormente, éste no es de orden fantasioso, simbólico, sino sobre todo informativo incluso demostrativo. Su vocación era despertar la consciencia sobre la actividad de los espíritus en el más allá, y eso, aun durante el sueño de los encarnados.
Explicación del sueño: los espíritus han querido manifestar la demostración de la vida activa en el más allá. Por otra parte, estipular, por esa razón, que hasta dormidos los espíritus trabajan juntos aunque despiertos no se frecuenten.
Explicación de los descubrimientos simultáneos Así, cuando varios científicos descubren al mismo tiempo una nueva ley, un nuevo compuesto, se lo deben a un trabajo colectivo llevado en conjunto durante su sueño. Demeure concluiría con esta frase: «No, no hay nada al azar: en la naturaleza todo es inteligente».


La influencia de los fluidos espirituales sobre los encarnados


Sucede a veces, incluso con frecuencia, que poblaciones muy diferentes reciban fenómenos, sensaciones y aprensiones. Esos fenómenos pueden expresarse por estados diferentes tanto en bien como en mal. Al respecto, el espíritu del doctor Demeure explica en primer lugar que la primera de esas causas concierne a las innumerables masas de espíritus que recorren el espacio. Ellos tienen un conocimiento más amplio de lo que va a suceder, en cierta forma son los que, desde la colina, observan avanzar a los mirones. Esos espíritus que rozan sin cesar a la humanidad, comunican entonces sus pensamientos. Son como las corrientes de aire, son corrientes fluídicas. Así la frase «Está en el aire…» reviste un carácter real de esta circunstancia. Los fluidos están en el aire y nosotros estamos bañados por esos mismos fluidos. Los presentimientos de cosas inevitables son el lote de voces íntimas que resuenan en el fuero interno. La segunda causa es el desprendimiento del espíritu durante el sueño. El intercambio y el encuentro con el más allá permiten conservar al despertar una cierta intuición sobre lo que se ha dicho. El mundo de los espíritus no es, pues, un mundo aparte  sino más bien un mundo solidario, en el cual jamás cesa el contacto, simplemente es más sutil pero mucho más real.


LA MEDICINA ESPIRITUAL


Algunos días después, el doctor Demeure declaró sus futuras intenciones de manifestarse, no para los que saben sino para los otros, los que ignoran las posibilidades de un más allá y que son los desesperados por partidas inesperadas, desgarrones brutales, separaciones fatales cuando la muerte se abate sobre sus vidas.
La curación de un esguince Fue en el seno del círculo espírita de Montauban donde el doctor Demeure realizó su primera intervención médica. En vida, era bien conocido. Esa fue también su primera contribución para probar la realidad de un más allá, bien vivo y activo. Esta contribución se hizo por medio de magnetismo espiritual. La beneficiaria fue la médium, la Sra. G. Ella conocía al espíritu del doctor pero ignoraba todavía su reciente desencarnación. Por medio del sueño somnambúlico, la Sra. G. vio entonces, inclinado sobre su pierna, a un espíritu cuyos rasgos permanecían ocultos. Realizó fricciones y masajes ejerciendo de cuando en cuando una tracción longitudinal sobre la parte afectada, exactamente como hubiera podido hacerlo un médico. La operación era tan dolorosa que por momentos la paciente presentaba movimientos incoherentes. Al cabo de diez minutos, el mal del cual sufría la médium, un esguince, había desaparecido, no había inflamación y el pie había retomado su apariencia normal. Estaba curada. Hay que considerar que une curación completa de esa clase toma varios días. Esta curación espiritual, casi instantánea fue un éxito que iba a traer otros. Mucho más que una ejecución espectacular de la medicina espiritual, fue una prueba más, una prueba de que los espíritus son seres muy reales, que tienen un cuerpo fluídico y actúan como lo hacían en la tierra.


Cura de exóstosis (*
)

Otra persona, que sufría desde hacía ocho meses de exóstosis en la cadera y la rodilla, debía permanecer en cama. Un amigo suyo, que poseía esa facultad, le proporcionó la cura por la sola imposición de las manos durante algunos minutos sobre la cabeza, mientras que el lesionado  oraba fervientemente. Éste tuvo entonces une crisis dolorosa similar a la de la Sra. G. seguida inmediatamente de una absoluta calma. Sintió luego la enérgica impresión de varias manos que masajeaban y estiraban la pierna que las personas presentes vieron estirarse de 10 a 12 centímetros. (*) Formación de hueso nuevo sobre un hueso viejo que causa mucho dolor. (N. del T.)
Curación de una fractura


El 26 de mayo de 1865, la Sra. Maurel, médium, se fracturó el antebrazo justo por debajo del codo. Antes de que sus parientes hubieran llamado a un médico, ella tomó una pluma y transmitió la siguiente frase: «No vayáis a buscar a un médico, yo me encargo de eso. Demeure.» Por indicaciones del espíritu, se confeccionaron y colocaron inmediatamente vendas y un aparato. Enseguida se practicó una magnetización espiritual, por los espíritus que ordenaron reposo provisionalmente. En la noche continuaron los cuidados. Una vez que la Sra. Maurel fue dormida por un médium magnetizador, el doctor Demeure continuó el tratamiento que en la mañana apenas había sido esbozado, actuando mecánicamente sobre el brazo fracturado. Ya, sin otra ayuda aparente que su mano izquierda, nuestra paciente había desenvuelto prestamente el primer aparato, las vendas sólo habían sido sostenidas, mientras
que bajo la influencia de la atracción magnética espiritual, se veía al miembro tomar insensiblemente diversas posiciones apropiadas para facilitar la reducción de la fractura. Parecía ser, pues, objeto de tocamientos inteligentes, sobre todo en el punto donde debía efectuarse la soldadura de los huesos; se estiró luego bajo la acción de tracciones longitudinales. Después de algunos instantes de esa magnetización espiritual, la Sra. Maurel procedió sola a la consolidación de las vendas y a una nueva aplicación del aparato, consistente en dos tablillas unidas entre sí y al brazo por medio de una correa. Todo había sucedido como si un hábil cirujano hubiera operado visiblemente; y, cosa curiosa, durante el trabajo se escuchaban estas palabras que, bajo la opresión del dolor, escapaban de la boca de la paciente: «¡No apriete tan fuerte…! ¡Me hace daño…!» Ella veía al espíritu del doctor, y era a él a quien se dirigía, suplicándole que cuidara de su sensibilidad. Realmente era, pues, un ser invisible para todos excepto para ella, quien le hacía apretar el brazo, sirviéndose inconscientemente de su propia mano izquierda. ¿Cuál era el rol del médium magnetizador durante ese trabajo? Parecía inactivo, con su mano derecha apoyada sobre la espalda de la sonámbula, contribuyendo por su parte al fenómeno, mediante la emisión de los fluidos necesarios para su realización. ¿Por qué entonces, en el mundo inteligente, se encuentra tanta resistencia para admitir la intervención de los espíritus sobre la materia? Pues se encuentran personas que creen en la existencia y la individualidad del espíritu y que le niegan la posibilidad de manifestarse. Es porque  no se dan cuenta de las facultades físicas del espíritu al que imaginan absolutamente inmaterial. Por el contrario, la experiencia demuestra que, por su propia naturaleza, él actúa directamente sobre los fluidos imponderables, luego sobre los fluidos ponderables, y hasta sobre los cuerpos tangibles. Toda la ciudad se ocupó de esta curación obtenida sin la ayuda de la ciencia oficial, y cada uno dijo una palabra. Unos pretendían que el brazo no se había fracturado; pero la fractura había sido bien y debidamente comprobada por numerosos testigos oculares. En la curación de la Sra. Maurel, un hecho que sorprende, tal vez más que la rapidez de la soldadura de los huesos, es el movimiento del brazo fracturado que parecía contrario a todas las leyes conocidas de la dinámica y de la gravedad. Contrario o no, el hecho está allí; y, puesto que existe, es porque tiene una causa; y puesto que se repite, es porque está sometido a una ley; ahora bien, esa ley es lo que el espiritismo viene a darnos a conocer por medio de las propiedades de los fluidos periespirituales. Supongamos a ese brazo que, sometido a las solas leyes de la gravedad, no podría levantarse; sumergido en un líquido de una densidad mucho mayor que la del aire, por fracturado que esté, sostenido por ese líquido que le disminuye el peso, podría  moverse sin dolor, y hasta ser levantado sin el menor esfuerzo; es así como en un baño, el brazo que parecía muy pesado fuera del agua, parece muy ligero dentro del agua. Ese fluido es el fluido periespiritual que el espíritu dirige y cuyas propiedades modifica mediante la sola fuerza de su pensamiento. En la circunstancia presente, se debe imaginar entonces el brazo de la Sra. Maurel sumergido en un medio fluídico que produce el efecto del aire sobre los globos.


Medicina espiritual y Magnetismo animal Origen de los fluidos


Las curaciones citadas anteriormente son ejemplos de la acción del magnetismo espiritual, que no debe confundirse con el magnetismo animal. El primero necesita un médium, llamado médium sanador; él sirve de conductor y difunde el fluido de los espíritus, éste es el magnetismo espiritual. El segundo difunde un magnetismo producido por el fluido del hombre. Una diferencia los separa en la cualidad de los resultados. El fluido animal exige una magnetización sostenida y un verdadero tiempo de restablecimiento, a veces muy largo. Al dispensar su propio fluido, el magnetizador se agota y se fatiga, porque da de su propio elemento vital, y es por eso que necesita recuperar sus fuerzas. El fluido espiritual procura efectos más rápidos y a menudo casi instantáneos. Por no tener éste el mismo origen, el resultado es que la fatiga es menor. Esta mediumnidad no es universal. Tiene características limitadas de aplicación. Es decir que según los individuos, el médium tendrá una mayor influencia de curación sobre unos que sobre otros. Esto se explica especialmente por la afinidad fluídica que se aplica en toda mediumnidad. En efecto, la concordancia de pensamientos, la armonía de ideas y de sentimientos, es una de las leyes fundamentales que garantiza una buena mediumnidad. El sanador no utiliza pues su fluido magnético como un magnetizador sino que sirve más bien de catalizador para los fluidos de los espíritus. No hay que confundirlo entonces con el magnetismo ni con los médiums médicos que reciben de los espíritus las indicaciones de remedios.


La intervención de los espíritus


Los médiums sanadores, en la estricta acepción del término, es decir, aquellos cuya personalidad se borra completamente ante la acción espiritual, son extremadamente raros, pues esa disposición requiere de un conjunto de cualidades. Así, casi siempre hay acción simultánea del fluido espiritual y del fluido animal; es decir, que todos los médiums sanadores son más o menos magnetizadores. La diferencia está en el predominio de uno u otro de los fluidos. Un magnetizador se convierte en médium sanador si tiene la facultad de hacerse asistir por buenos espíritus; en ese caso los espíritus vienen en su ayuda, derramando sobre él su propio fluido que puede acentuar la acción del fluido animal.
Como hemos podido constatar, lo que caracteriza al doctor Demeure, más allá de sus cualidades espirituales, es su contribución proveniente del mundo de los espíritus. Aun cuando estando vivo era activo en la difusión del espiritismo, fue después de muerto cuando aportó numerosas respuestas para el conocimiento de los principios fluídicos y la vida astral de los encarnados. Contribuciones, como el estudio del fluido espiritual, aún no han sido enteramente controladas quizás por falta de médiums eficientes, pero, ¿por qué no imaginar un nuevo desarrollo de este tratamiento con un acercamiento progresivo del mundo médico?

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