Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.

sábado, 18 de enero de 2020




DOSSIER GABRIEL DELANNE
por PATRICIA SALIBA

LA VILLA DEL SILENCIO
LE JOURNAL SPIRITE N° 87 JANVIER 2012


“La inmortalidad es una cosa que nos importa tanto, que nos toca tan profundamente, que hay que haber perdido todo sentimiento para ser indiferente a saber lo que ella es”. Pascal

Una gran parte de los textos de Gabriel Delanne está dedicada principalmente al estudio de la inmortalidad del alma y la reencarnación: “Si realmente el alma no muere y puede actuar sobre la materia, nos encontramos en presencia de fuerzas desconocidas que es interesante estudiar”. Si en 1922 Gabriel Delanne prologó una novela titulada La Villa del silencio, fue porque este apasionante libro expone hechos espíritas, hechos que corresponden a experimentos conducidos desde hace muchos años por científicos de renombre y que se encuentran en abundancia en las obras dedicadas a la investigación espírita y a la filosofía que de ella se deriva. En La Villa del silencio, las manifestaciones fantasmales, el fenómeno de transfiguración del que el doctor Gilles Bodin fue testigo, así como el concepto de reencarnación, son descritos de un modo justo y preciso. En su prefacio, Gabriel Delanne concluye: “Estoy absolutamente persuadido de que La Villa del silencio cautivará a los lectores pues, al interés apasionante del relato, a la gradación sabiamente llevada de los episodios, se suman discusiones bien conducidas que ponen de relieve la importancia filosófica de cada uno de estos acontecimientos y de allí resulta una visión de conjunto de la doctrina espírita, muy particularmente de la enseñanza de las vidas sucesivas, que se grabará en la memoria de todos los lectores”. El 8 de mayo de 1910, Paul Bodier recibió un manuscrito del doctor Gilles Bodin, algunas horas antes de su muerte. Este último le pedía que editara sus textos, una historia vívida y extraordinaria, que Paul Bodier publicaría veinte años más tarde con el título de La Villa del silencio, descrita como “un fragmento del eterno poema de la naturaleza traducido a una lengua humana; anuncia la victoria de la luz, el calor y la belleza sobre todo lo que es feo, sombrío y helado”.

La historia
En 1855, Gilles Bodin recién diplomado de la facultad de Medicina de París, tenía veinticinco años cuando descubrió una propiedad abandonada, la villa del silencio, durante un paseo a caballo cerca de la pequeña ciudad de Château-du-Loir, municipio francés, situado en el departamento del Sarthe (región del país del Loira). Al irrumpir en aquella propiedad, como impulsado por una fuerza inconsciente, el Dr. Bodin se encontró para su gran sorpresa con un anciano de risa extraña venido de ninguna parte y que llevaba ropas del siglo XVIII. Se entabló la discusión y Gilles Bodin descubrió con pavor que el hombre, según afirmaba, había nacido en 1735, o sea que tenía ciento veinticinco años. Confundido por lo que pensó era una alucinación, Gilles Bodin prefirió marcharse, sin embargo, antes de desaparecer, el anciano lo citó para el día siguiente. “Por más que me torturaba el espíritu, la solución del enigma sólo me aparecía en forma alucinatoria, y sentía una creciente inquietud, pensando en lo que podía ocurrirme… Todo mi ser se sublevaba ante la idea de que pudiera ser víctima de una enfermedad mental”.
La misma escena se repitió el día siguiente. Súbitamente, el hombre, o más bien el fantasma, se le apareció de nuevo y le contó su vida de noble bajo Luis XV, Duque André de L… Testigo y autor de expoliación entre las poblaciones inmigradas, acusador sin vergüenza, confesó su mala vida. Deseaba vengarse de sus enemigos, entre ellos el Marqués de Rosay que impidió la boda con su hija Germaine. El 1º de mayo de 1795, en ese espíritu de odio y venganza, salió con unos bandoleros para asesinar al Marqués en el bosque de Jupilles y él mismo disparó sobre aquella a la que amaba. Antes de expirar, Germaine, movida por una fuerza irresistible, lo mató con una pistola caída cerca de ella.
Antes de desaparecer de nuevo, el fantasma explicó la razón de su manifestación: “Las voluntades superiores que me guían, me han obligado a presentarme a vuestros ojos, a vuestros ojos de hombre no supersticioso, a vuestros ojos de científico, porque es necesario que un hombre como vos pueda constatar fenómenos desconocidos, o más bien mal conocidos. Más tarde, contaréis esta historia y seréis impulsado por las pruebas que habréis acumulado concienzudamente por vuestra observación”. Se citó al Dr. Bodin, pasmado por este relato, tres días más tarde, el tiempo necesario para que hiciera su investigación entre los descendientes, entre ellos un sobrino, procurador en Blois y oír confirmar la historia del duque André de L. Tiempo también para que el Dr. Bodin recordara los hechos espíritas de los cuales había tenido conocimiento por medio de las mesas giratorias. Antes de continuar la historia, detengámonos en esta manifestación fantasmal. Los fenómenos de encantamiento comprenden un conjunto de manifestaciones misteriosas e inexplicables, de las cuales el rasgo característico esencial es atarse de una forma especial a un lugar determinado. Generalmente, los fantasmas se presentan de una manera tan realista, que podría creérseles vivos; a veces se muestran claramente, pero transparentes; en otros casos, no son sino sombras con forma humana. Un fantasma materializado puede aparecer como una forma humana transparente o como una sombra, atravesando las paredes, subiendo una escalera, y desvaneciéndose bruscamente como el vapor. Estos fantasmas pueden manifestarse durante varios años en un mismo lugar, ocuparse de sus quehaceres como durante su vida física y permanecer indiferentes ante los vivos presentes. Los casos de diálogo intencional entre el fantasma y un vivo son raros pero sin embargo existen. He aquí un testimonio de aparición fantasmal a la cabecera de una mujer moribunda, vista por su marido presente a su lado:
“Percibí sobre el umbral, suspendidas en el aire, tres pequeñas nubes muy nítidas dispuestas horizontalmente, cada una parecía de un largo de alrededor de 50 cm., con 15 cm. de volumen. Mirando a través de esta nebulosa, me di cuenta de que al lado de la moribunda había una figura de mujer no más alta de un metro, transparente, pero al mismo tiempo resplandeciente con una luz de reflejos dorados. Esta forma permanecía inmóvil como una estatua en el esplendor de su belleza; las manos extendidas sobre la cabeza de mi mujer, y en la actitud del que recibe a un huésped alegremente, pero con serenidad. Dos formas vestidas de blanco estaban de rodillas a los lados de la cama, vigilando tiernamente a mi mujer, mientras que otras formas más o menos precisas flotaban por todas partes.
Sobre mi mujer estaba suspendida, en posición horizontal, una forma blanca y desnuda, que estaba unida al cuerpo de la moribunda por un cordón que le llegaba al ojo izquierdo, como si se hubiera tratado de su cuerpo astral. Durante las últimas cinco horas de vida de mi mujer, asistí sin interrupción a esta asombrosa visión. Con el último suspiro y el último espasmo, el cordón que la ataba al ‘cuerpo astral’, se quebró, y vi desvanecerse el ‘cuerpo astral’. Las otras formas espirituales, así como la nebulosidad que invadía el cuarto, también se desvanecieron súbitamente, y es extraño decirlo, la opresión que yo sufría también desapareció como por encanto”.
Esta descripción muestra con precisión la existencia del periespíritu, unido al cuerpo humano y único habitáculo del espíritu después de la muerte. Durante sesiones espíritas en presencia de un médium, puede aparecer una forma materializada y hasta ser fotografiada. William Crookes, entre otros, publicó sus experimentos con la médium Florence Cook en diferentes periódicos espiritualistas en 1874, en los cuales describió la aparición tangible de hombres o mujeres que venían a hablar con los asistentes a la sesión, a veces se hacían reconocer por alguno de ellos, volvían junto al médium y finalmente desaparecían.
La continuación de la historia de La Villa del silencio es apasionante. Sin descubrirla completamente para dejar al lector el encanto del descubrimiento de este libro, destaquemos simplemente que, luego de las revelaciones del espíritu del duque André de L. sobre la descripción de su paso de la vida a la muerte, de su turbación y el anuncio de su futura reencarnación, Paul Bodier se volvería un testigo auténtico del misterio de la vida. Todos los fenómenos descritos corresponden a aquellos estudiados desde hace muchos años por hombres curiosos por comprender todos los fenómenos, sean científicos o no y que han sabido superar los dogmas impuestos por la ciencia, a costa, a veces, de la burla. La hipnosis es abordada igualmente en este libro, una hipnosis con fines terapéuticos que prueba la realidad de las vidas sucesivas que, sin duda alguna, tienen influencia tanto en el plano físico como sobre la psicología de cada ser humano.
El príncipe Emile de W., escribió el 18 de septiembre de 1847 a La Revue Spirite para señalarle un hecho descrito por su hijo de tres años. El niño jugaba solo y hablaba en voz alta, hablaba de Inglaterra como si conociera ese
país. El príncipe le interrogó: —¿Conoces Inglaterra? —Sí, es un país donde fui hace mucho tiempo. —¿Eras pequeño como ahora? —Oh no, era más grande y tenía una larga barba. —¿Mamá y yo estábamos ahí? —No, yo tenía otro papá y otra mamá. —¿Qué hacías? —Jugaba mucho con el fuego y una vez me quemé tan fuerte que me morí. Lamartine, Goethe y Jung han contado que visitando ciertos países, tenían la nítida sensación de haber vivido allí. Esas reminiscencias de vidas anteriores les marcaron fuertemente, reconocían lugares y monumentos sin embargo desconocidos. La Villa del silencio es un libro suplementario de la larga colección de obras dedicadas al estudio de los fenómenos espíritas. Realidad indiscutible que conduce a la reflexión sobre el origen del espíritu y su devenir. La filosofía espírita nos impulsa hacia una comprensión del otro mundo, el de la muerte que ya no tiene secretos pues abre sobre otra vida.

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