Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.

domingo, 5 de enero de 2020









DOSSIER LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO por IGOR MANOUCHIAN 
ALPHONSE BOUVIER, ESPIRITUALISTA Y HUMANISTA 
LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JUILLET 2010


Nacido en el departamento del Yonne cerca de Sens, en 1851, Alphonse Bouvier conocería más tarde la región de Lyon durante su servicio militar en el campo de Sathonay creado por el Mariscal de Castellane para entrenar a los reclutas destinados a ser enviados a luchar en Sebastopol, en Crimea. Cuando dejó el ejército era sargento mayor, lo cual era formidable para un joven llegado a Sathonay sin educación. Tan pronto como fue licenciado, se dirigió a París donde se hizo contratar como dependiente de laboratorio en el hospital de la Salpêtrière y asistió a los experimentos de hipnotismo del doctor Charcot. Fue allí donde descubrió sus dotes de magnetizador que aplicaba a los enfermos que le rodeaban. Esa actividad constituiría una parte esencial de su acción benefactora en Lyon. Fue en esta época cuando conoció al teniente coronel Albert de Rochas, por entonces administrador de la escuela politécnica de Palaiseau, con quien más tarde realizaría experimentos muy importantes, en Lyon y Grenoble. De regreso en Lyon, Alphonse Bouvier se instaló en la calle Sébastien Gryphe. Allí, recibía diariamente de 50 a 80 enfermos, hasta 600 por semana de los cuales 140 a 160 el viernes y que él atendía sin espíritu lucrativo. Los pacientes le daban lo que querían, lo que podían y, los indigentes no solamente no daban nada, sino que, el que desde entonces se llamó Señor Bouvier, les deslizaba una monedita en las manos. Para cumplir mejor su hermosa misión, Alphonse Bouvier abandonó la calle Sébastien Gryphe para irse al 6 de la calle Paul Bert donde alquiló una sala más a su conveniencia. Allí, además de la atención por magnetismo, daba conferencias sobre temas espiritualistas y realizaba también experimentos de regresión de memoria como lo relata su secretario Barthélémy. Así, este último nos informa que todas las sesiones tenían lugar por la tarde en su gabinete de trabajo, o en casa del propio sujeto si éste no podía desplazarse. Estas investigaciones se prolongaban por semanas, incluso más, pues en cada ocasión, el sujeto debía repasar sucesivamente por todas las vidas, bajo la influencia de pases magnéticos. Las sesiones duraban hasta dos y tres horas cada una. Alphonse Bouvier conocía o frecuentaba a los grandes pioneros del espiritismo, tales como Léon Denis, Gabriel Delanne y del espiritualismo de la época como el profesor Charles Richet y Albert de Rochas, transformado en coronel, y otros más… En su libro Las vidas sucesivas, el coronel de Rochas relata las experiencias realizadas en su presencia por Alphonse Bouvier; igual como éste relata las experiencias realizadas por el coronel de Rochas. La experiencia magnética del caso N° 8, referente a la Sra. J., efectuada en 1905 por el abuelito Bouvier, es sin duda una de más importantes que hay, pues hizo retroceder al sujeto hasta su oncena vida. Para dar a conocer sus trabajos y los resultados de sus investigaciones, entre 1890 y 1910, dirigió una revista dedicada al magnetismo curativo y al espiritualismo experimental llamada La Paix Universelle (La Paz Universal). Observamos que también formó parte de La Liga de los Derechos del Hombre. La actividad del Señor Bouvier no se detuvo allí. Con ayuda del profesor Revel, desarrolló un invento cuya patente fue depositada en la Prefectura del Ródano, el 21 de junio de 1917, bajo el N° 9.600. La descripción precisa y técnica de este invento no ha sido encontrada hasta el día de hoy, pero desde hace poco el Sr. Louvat, vicepresidente de la Sociedad de Estudios Psíquicos de Lyon, cree estar sobre su rastro. Se trata de la aplicación del análisis espectral a los fenómenos de magnetismo fisiológico, la forma fluídica del cuerpo humano posee la propiedad de producir rayos de absorción en la zona de los ultravioletas. El doble humano, colocado entre un espectroscopio y una pantalla, absorbe ciertos rayos químicos, y un aparato fotográfico puede registrar el conjunto. Además, un dispositivo permite fotografiar el doble humano. Fue así como Alphonse Bouvier pudo conseguir la de un amputado que presentaba la marca de una herida cicatrizada, mucho antes de su amputación. Lo cual demuestra que nuestro cuerpo psíquico subsiste fuera del cuerpo físico, y que conserva todas sus alteraciones, aun las que ha registrado durante vidas anteriores. Finalmente, fue así como mediante su contribución, Alphonse Bouvier permitió demostrar lo que Allan Kardec había puesto en evidencia en su tiempo: el periespíritu. “El ser que se eleva a la comprensión del porqué de la existencia, posee un tesoro que nadie puede quitarle; aun en la adversidad, todavía encuentra la felicidad”. Alphonse Bouvier.

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