Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.
jueves, 16 de enero de 2020
DOSSIER GABRIEL DELANNEpor COLOMBE JACQUIN
EL ALMA ES INMORTAL
LE JOURNAL SPIRITE N° 87 JANVIER 2012
Gabriel Delanne, científico de formación, demostró en su libro El Alma es inmortal la realidad de la existencia del espíritu durante la vida y su supervivencia más allá de la muerte. Lo que durante siglos fue de la incumbencia de la filosofía y las religiones, puede ser probado de manera positiva.
Ya en la época prehistórica, los hombres tuvieron la intuición de una existencia distinta a la vida puramente carnal, y en todas las antiguas civilizaciones ya sea en la India, Egipto, Grecia, China o Persia, la certeza de un yo superior y de una conciencia subliminal fue expresada por los pensadores, los poetas y los filósofos. Sin embargo, la imposibilidad de probar esa realidad no permitía enfrentar racionalmente a los detractores y opositores a la supervivencia; además la supervivencia del alma puesta como dogma por una religión dominante, encerró a las conciencias durante milenios, sin que fuera posible elucidar sus mecanismos. Gabriel Delanne, apoyándose en los descubrimientos científicos de sus contemporáneos y en las experiencias de los metapsiquistas, estudia con el rigor científico y la objetividad que lo caracterizan todas las manifestaciones paranormales entre las cuales algunas catalogadas y experimentadas por personajes eminentes. Considera todas las objeciones posibles y las contradice una a una. Interpela al mundo científico ante los descubrimientos del espiritismo naciente, haciendo, por ejemplo, el paralelo entre la telegrafía sin hilos y la telepatía, y demuestra así que los conocimientos espíritas aliados a los descubrimientos de la ciencia moderna, en particular sobre la energía y los fluidos, convergen hacia la irrefutabilidad del principio anímico (acción extra corporal del alma).
La idea de una cierta corporeidad, inseparable del alma, ha sido una creencia generalizada de la antigüedad que permite explicar las apariciones de los difuntos. La prueba de esta hipótesis va a ser aportada por los descubrimientos espíritas, en primer lugar gracias a las experiencias del sonambulismo descubierto por Puységur. El sujeto dormido por un magnetizador se encuentra con desencarnados desconocidos por él y los participantes, que puede describir con notable precisión, descartando así toda hipótesis de sugestión del sonámbulo o de transmisión de pensamiento por parte del operador. Si esta envoltura semi-carnal está unida al alma, debe ser posible comprobar su existencia durante la vida encarnada. Numerosos ejemplos de lo que se denomina el desdoblamiento del ser humano y que confirman esta suposición, están consignados en la obra Fantasmas de los vivos de Myers, Gurney y Podmore. Este libro es el resultado de un importante trabajo de la Sociedad de Investigación Psíquica fundada primero en Inglaterra, luego en Francia, y en la que colaboraron prestigiosos miembros tales como Bernheim, Pierre Janet, Liébault y Charles Richet, y aun cuando no todos fueron convencidos de la manifestación anímica, algunos vieron allí una “alucinación verídica” (la visión es cierta pero se origina en el cerebro), la demostración parece establecida por mucho que el alma de los vivos pueda moverse voluntariamente en el espacio, o involuntariamente bajo la acción de diversas influencias: sueño natural, sueño provocado, desórdenes patológicos o emoción fuerte.
Numerosísimos ejemplos demuestran que el alma de un vivo puede manifestarse muy lejos del lugar donde reposa su cuerpo, como aquel marinero a punto de ahogarse en Australia que se apareció a su hermana en Inglaterra o este otro ejemplo de una dama sentada en el banco de un templo que se apareció durante más de hora y media. La forma visible y reconocida por numerosos testigos, es la copia absoluta del cuerpo terrenal. El propio Goethe dio testimonio de la visita de uno de sus amigos que vivía muy lejos de su casa. El ejemplo más célebre y del cual da testimonio Novaes, el historiador del Papa Clemente XIV, fue el de Alfonso de Ligorio venido a asistir a este último en el momento de su muerte. Además de estos relatos numerosos y precisos, se han obtenido pruebas. El doctor Baraduc llegó a fotografiar la imagen fluídica de uno de sus colegas en Bucarest. El punto culminante de la experimentación se obtuvo durante el desdoblamiento del médium Eglinton, de quien se llegó a efectuar un moldeado del pie fluídico. El moldeado era acorde en todos los puntos con el pie carnal del médium. Esta bicorporeidad corresponde a la acción del doble fluídico, el periespíritu, este doble etéreo que Delanne compara con las teorías de ciertos físicos que pretenden que la materia única que compone todos los cuerpos es el éter, el éter que no es más que la materia llegada al más alto grado de tenuidad, estado extremo de rarificación denominado estado atómico, en consecuencia los cuerpos serían sólo agregados de los átomos de este fluido. El periespíritu, substratum fluídico proveniente de la materia elemental, primitiva y universal, no sometida a la influencia de los fríos intensos de los espacios interplanetarios o de la temperatura extrema, ofrece dos estados, el de eterización o imponderabilidad y el de materialización o ponderabilidad cuando se transforma en materia tangible. El periespíritu, exteriorizado del cuerpo durante la bicorporeidad o bilocación, continúa registrando los acontecimientos y los retransmite al cuerpo físico; así, un militar con su sable, rajó el cráneo de la aparición de una mujer que murió luego por las heridas infligidas a su doble y que repercutieron en su cuerpo físico. Este doble, de cuya existencia se sospechó en toda la antigüedad, acompaña al alma en su encarnación y en la muerte conserva la integridad de la vida psíquica, a pesar de la destrucción del cuerpo humano. El ser humano es justo una forma en la que prescinde de la materia. Cuando la energía vital espiritual abandona el cuerpo, éste ya no puede funcionar. Las manifestaciones post-mortem no son pues sino la manifestación del alma acompañada por su vehículo, el periespíritu. La manifestación anímica después de la muerte procede con la misma lógica. Es el espíritu el que finalmente se manifiesta, libre de las ataduras carnales pero cargado de una cierta corporeidad, que le permite integrar la materia, esta corporeidad le es dada por el doble periespiritual. Puesto que el alma de los vivos es capaz de impresionar una placa fotográfica durante su desprendimiento, eso debe ser posible después de la desencarnación. Esos fueron los experimentos realizados por Russel Wallace, el eminente naturalista, quien llegó a fotografiar la aparición de un difunto, que él mismo no conocía, pero que fue reconocido por un pariente. Más espectaculares y convincentes aún fueron los experimentos de moldeado de formas materializadas, el ejemplo más edificante fue el del espíritu Katie King de su verdadero nombre Annie Owen Morgan, espíritu que durante tres años se manifestó a través de la médium Florence Cook en sesiones realizadas en presencia de numerosos testigos del mundo literario y artístico, pero también, y sobre todo, del célebre físico inglés William Crookes. Algunos moldes fueron realizados a partir de la sustancia ectoplásmica que emanaba de la médium y por la cual se materializaba el espíritu Katie King. El espíritu y la médium eran físicamente muy diferentes y no podía haber ninguna duda en cuanto a la realidad de la manifestación fantasmal. Durante su última aparición, el espíritu Katie King distribuyó en recuerdo de sus numerosas visitas, un mechón de su cabello provisionalmente materializado. Durante una sesión con la médium Kate Fox, la materialización visible y precisa del rostro de la difunta Sra. Livermore fue reconocida por su marido Charles Livermore que asistía a la sesión. En el transcurso de otra experiencia, el fantasma de Estelle Livermore escribió un texto sobre una tarjeta, la escritura era la perfecta reproducción de la que ella tenía cuando vivía; además, se expresaba en francés, una lengua desconocida por los participantes. Así pues, el grado de materialidad del doble periespiritual es variable. Posee en sí todo lo que hace falta para recrear puntualmente los órganos y la apariencia física del cuerpo. Demostrando que el alma no es una función del sistema nervioso como piensan ciertos materialistas, sino el principio pensante que preside la vida carnal y que es indestructible, al probar su supervivencia y la continuidad del pensamiento, de la inteligencia y del conocimiento, Gabriel Delanne aporta una visión nueva de la muerte que revoluciona a la humanidad entera, dando a la moral una base científica y una sanción natural más allá de toda creencia arbitraria y dogmática. La estancia terrenal no es más que una etapa en el destino del hombre y es sólo un grado de la ascensión espiritual y moral, que nos conduce hacia la eternidad y lo absoluto
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