Este es un punto de reunión virtual de estudiosos del Espiritismo codificado por el Maestro Allan Kardec, pero, enmarcado dentro del contexto paradigmático actual, como sistema filosófico racionalista y librepensador ajeno a todo misticismo religioso.

viernes, 10 de enero de 2020




DOSSIER LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO
EL CÍRCULO ALLAN KARDECpor JACQUES PECCATTE
LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JULLET 2010

Continuando con este dossier dedicado a los precursores del espiritismo, llegamos naturalmente a la época actual para hablar de nuestra propia asociación, el “Cercle Spirite Allan Kardec” (Círculo Espírita Allan Kardec) que, con sus treinta y seis años de existencia, se integra dentro de la continuidad histórica de un espiritismo moderno y progresista. En espiritismo hay mucho que hablar de continuidad, pues no hay ruptura entre las realidades espíritas de ayer y las de hoy. Por lo tanto no diremos que el espiritismo sería un eterno comienzo sin ninguna evolución, sino que constituye un pensamiento que avanza con la suma de nuevos conocimientos y dentro de una permanente reflexión.
El Círculo Espírita Allan Kardec tiene varias particularidades, entre ellas: su existencia no corresponde a una herencia anterior, no es sobreviviente o renovación de una antigua sociedad espírita, nació de sí misma fuera de toda pertenencia previa. Y eso, por la buena razón de que Michel Pantin y yo mismo, primeros fundadores, no teníamos ninguna idea sobre el tema cuando ocurrieron los primeros fenómenos que atrajeron nuestra atención en 1974, y nos llevaron luego al estudio del espiritismo. Por supuesto, desde 1975 hicimos contacto con los medios parisinos de la videncia y la parapsicología (ver A la rencontre des esprits, capítulo 4) pero para esa época el espiritismo había perdido toda consistencia, tanto es así que no teníamos más preguntas que hacernos en cuanto a una afiliación o adhesión cualquiera a un movimiento que, de hecho, ya casi no existía en Francia. A lo sumo subsistía todavía en escasos pequeños grupos en algunas ciudades, entidades que más recientemente han vuelto a la superficie a través de una federación que hemos descubierto desde entonces, pero dentro de un movimiento demasiado nostálgico, conservador y de connotación religiosa. Otra particularidad: nuestro Círculo debe su existencia sobre todo a la excepcional mediumnidad de Michel Pantin, gracias a la cual durante los primeros años se reunieron con bastante rapidez a nuestro alrededor numerosas personas. Desde luego que el atractivo de la mediumnidad no es la mejor fórmula de acceso al espiritismo, tal y como la concebimos hoy, treinta seis años más tarde, pero de hecho, fue sobre todo por la curiosidad satisfecha alrededor de un médium que comenzaron las cosas: ver primero, y luego instruirse, estudiar, comprender, así fue como se creó la asociación, tanto con curiosos como con personas más serias. Evidentemente, desde entonces, con el tiempo y la experiencia, hemos aprendido a proceder de otra manera: instruirse en primer lugar y luego comprometerse en un movimiento, para aquellos que tienen interrogantes metafísicas, que van más allá de la simple curiosidad.

Hacia un nuevo modelo

Tradicionalmente, los grupos espíritas se forman por iniciativa de una o varias personas, grupos que por lo general se afilian a una federación nacional con la que hay similitud de puntos de vista y de ideas. Es esta forma de funcionamiento la que a menudo ha prevalecido desde el alba del espiritismo, porque ya en la época de Allan Kardec, nacían grupos en diversas ciudades de Francia para luego federarse. Nuestro modelo asociativo se ha diseñado de otra manera. El Círculo se desarrolló en primer lugar en Nancy, en función de las circunstancias y los encuentros, allí donde la gente se unió a nosotros para constituir un grupo de unas cincuenta personas, ya a fines de los años ‘70. En esa época, los primeros avances resultaron esencialmente de las sesiones mediúmnicas y de numerosos y diversos mensajes, necesarios para nuestra instrucción y la de los nuevos espíritas que se habían integrado el grupo. En cierta forma fueron los espíritus los que marcaron el tono, por su demanda de cohesión, armonía y reflexión, buscando reclamar a unos y otros, en el sentido del conocimiento y el estudio. Entonces necesitábamos asegurar por medio de la discusión, el intercambio y también la confrontación, la creación de una asociación digna de representar los valores espíritas. Las cosas no avanzan sin dolor, pues siempre hay resistencia, de los conservadurismos, la pusilanimidad y los egoísmos, que frenan la marcha hacia adelante de un grupo que aún no tiene su verdadera cohesión. Sin embargo, la asociación se creó oficialmente en octubre de 1977, con la llegada y el concurso de Gaston y Odette Debever, nuevos miembros del Círculo que se comprometieron resueltamente y se involucraron en todas las actividades. Entre 1974 y 1977, habían pasado ya numerosos eventos humanos y espíritas; durante ese período los espíritus se habían manifestado abundantemente, en el sentido de conocimientos nuevos y complementarios, conocimientos en cierta forma reactualizados respecto a los textos del pasado. Ya se practicaban las terapias espíritas, en particular con la manifestación regular por incorporación del espíritu Alexis Asmamourian, que desarrolló una nueva concepción de la enfermedad al mismo tiempo que la terapia mediúmnica llamada “cirugía con las manos desnudas”. La definición del magnetismo, la designación de los magnetizadores, de los protocolos de pases magnéticos en función de las patologías, todo eso ya estaba en marcha durante esos primeros años de contacto con el más allá y de creación progresiva de un grupo. La pintura mediúmnica también tuvo resultados interesantes con uno de nosotros y su concretización continuó hasta 1982 con un segundo médium pintor.

Creación de seccionales


Luego de nuevos encuentros, la gente nos pidió crear otros grupos espíritas, lo cual se realizó muy rápidamente en Mulhouse y París, y luego en Besançon y Estrasburgo, en un período que se extiende de 1980 a 1985.
Nuestro objetivo no era que estos grupos se hicieran autónomos con una independencia que condujera a rápidas escisiones, dado que ya se veían perfilarse desviaciones en dirección a desarrollos mediúmnicos riesgosos, en casa de personas que desconocían las leyes de la mediumnidad y que dentro de sus someros conocimientos espíritas, no titubeaban en hacer dudosas amalgamas con la astrología, la adivinación o la radiestesia mal aplicadas. Esos grupos no sobrevivieron a su falta de madurez, salvo los de París y Besançon que renacieron más tarde bajo la responsabilidad de personas más informadas. Para volver a la noción de un modelo diferente en su estructura, lo cual no es clásico en la historia del espiritismo, tratamos de crear estos grupos en concordancia con el Círculo de Nancy, dentro de una relación regular que imponía numerosos desplazamientos. Se trataba de poner en marcha las entidades según nuestra visión del espiritismo, es decir, dentro de un trabajo común fundado en las mismas bases y los mismos valores. Eso suponía que fuéramos los instructores de esos grupos, pero fuimos demasiado rápido con las seccionales que se constituyeron sin conocimientos previos y fuimos desbordados por personas prestas a extraviarse y dispersarse en todas direcciones, y eso, en nombre de nuestro Círculo. Teniendo en cuenta esta “experiencia de juventud”, sacamos todas las lecciones para fundar más tarde nuevas entidades espíritas en otras ciudades sobre bases más sólidas y más serias. Es así como hoy, existen seccionales del Círculo en Belfort, Besançon, Tolosa, Montpellier, París y Oslo, siendo la de Besançon la más antigua, recreada a comienzos de los años ‘90. Al contrario de otros modelos espíritas, no se trata ya de grupos que se crean de la nada para reunirse luego en una federación. Se trata más bien de irradiar hacia otros lugares a partir de un núcleo central que se ha desarrollado primero en Nancy. Las personas responsables de esos grupos han adquirido su instrucción y su cultura espírita en un círculo ya existente para extender luego esa historia a sus respectivas ciudades. Se puede decir entonces que según este modelo que hemos deseado, no hay más que una sola y única estructura, una entidad asociativa única que está representada en varias ciudades.

El desarrollo de las facultades

Hay un gran principio que nunca hemos derogado: nadie se autoproclama médium, clarividente, magnetizador, sanador u otra cosa. Si bien en nuestros primeros años, trabajamos por tanteo, invitando a las personas interesadas a intentar la experiencia de la escritura o de la clarividencia, pudimos medir la ineficacia de ello y concluimos que los consejos obtenidos por medio de los mensajes espíritas nos daban directrices mucho mejores. En efecto, a partir de los mensajes recibidos a través de Michel Pantin (el único médium que estaba realmente operativo los primeros años), ya recibíamos indicaciones precisas respecto a tal o cual miembro del grupo. Uno era invitado a la clarividencia, otro a la pintura mediúmnica, etc. Y cuando la persona se sometía al desarrollo solicitado, uno medía hasta qué punto la información dada era juiciosa. El espíritu sabe mejor que nosotros si hay un verdadero potencial a ser trabajado, y si existe alguno, sabe exactamente cuál es y se lo indica a la persona señalada que no tiene que buscar su dirección en forma empírica. Por lo mismo se sabe que si, por ejemplo, una persona quiere practicar la escritura y su sensibilidad se halla a nivel del arte mediúmnico, la escritura no funcionará. Y podrían darse a conocer otros ejemplos para ilustrar y concluir, por nuestra parte, que las indicaciones de los espíritus sobre este punto siempre han sido fructíferas para las personas bien dirigidas hacia sus verdaderas potencialidades. Existe también otra ventaja en este modo de proceder: Una persona puede tener un potencial pero carecer del equilibrio psíquico suficiente o la disponibilidad de espíritu para ejercerla. Es así como se ha podido ver sobrevenir tardíamente ciertas revelaciones de facultades en personas espíritas desde hacía varios años. Eso significa que estas últimas no necesariamente estaban listas en un determinado período de su vida y que la invitación llega en el momento oportuno, cuando el espíritu considera que las personas señaladas pueden emprender un trabajo con toda serenidad.

Un mejor conocimiento del más allá

Desde los comienzos de nuestras actividades, rápidamente se nos llevó a considerar la realidad de la turbación de los espíritus que no tenían conciencia de su desencarnación. También fuimos confrontados a espíritus del mal que se inmiscuían en nuestras sesiones. Aunque instruidos en estas nociones, por la lectura de las obras espíritas, no teníamos la justa medida de lo que representaban la turbación y el mal desencarnado. Fue a través de la manifestación de diferentes espíritus atormentados, que comprendimos mejor el estado psicológico del espíritu que no ha asumido la realidad de su muerte. Desde los casos de ligera turbación hasta los de espíritus endurecidos, se nos han presentado todas las formas de tormentos, y hemos aprendido, por nuestra propia experiencia, a hablar con esos espíritus, a orar por ellos, para los primeros resultados de liberación de la turbación o del mal. Ese trabajo de liberación no ha cesado de renovarse regularmente, y nuevos médiums han sido llamados para convertirse en intermediarios. Ese trabajo ha representado una parte importante de nuestras actividades espíritas, durante toda la historia de nuestro Círculo.

Diversificación de las facultades
 
Por consejos e indicaciones de los espíritus, se han desarrollado nuevas facultades mediúmnicas: clarividencia mediúmnica, escritura intuitiva o automática, sueño magnético y artes mediúmnicas bajo sus diversas formas. Todas estas facultades han necesitado un desarrollo con manifestaciones subconscientes, con mucha frecuencia en los primeros tiempos, que necesitan expresarse y que prácticamente forman parte del recorrido normal de todo médium principiante. Con el tiempo y la experiencia, la mediumnidad se vuelve más segura y confiable. Es así como con paciencia y circunspección, se obtienen progresivamente buenos resultados.
Los espíritus nos han comprometido igualmente en un trabajo en el plano terapéutico, el cual se realiza a través de curaciones magnéticas así como por por la facultad de los que llamamos “intermediarios” (médiums guiados de modo intuitivo o automático por un espíritu médico). Todas estas facultades, ya sean mediúmnicas o no, no son realmente independientes unas de otras. De hecho hay una gran complementariedad: lo que es emprendido a través de un médium puede ser completado a través de otro; durante una intervención mediúmnica un espíritu médico puede invitar a un magnetizador a completar la curación dando una orientación muy precisa; un pintor médium se ve interpretar su obra por otro que es médium clarividente, etc.  Las mediumnidades u otras facultades se imbrican unas con otras, en una continuidad de trabajo donde los mismos espíritus pueden utilizar uno u otro médium, según las facultades que necesiten. Se trata allí de una verdadera coordinación que se establece según la voluntad de los espíritus que, por otra parte, sólo ellos pueden dirigir un verdadero trabajo pues se trata de su manifestación. El papel del espírita bien incluido, en el caso, es el de controlar lo que debe el ser a nivel de las mediumnidades en desarrollo o de las mediumnidades no del todo fiables, a fin de eliminar las incoherencias de manifestaciones subconscientes. Trabajando de esta manera desde los orígenes de nuestro Círculo, podemos estimar en retrospectiva, que las direcciones dadas por los espíritus, siempre han dado sus frutos, ya sea en arte, en terapias, en liberaciones y en todos los campos de las facultades no mediúmnicas como el magnetismo o la radiestesia. Subrayamos en particular que los protocolos de pases magnéticos nos han sido enseñados por el más allá con una gran precisión para tal o cual patología, y que en cuanto a la aplicación que de ellos hacemos, allí están los resultados para dar testimonio de la exactitud de esos tratamientos procedentes del otro mundo.

De la mediumnidad a la reflexión
 
Si bien el espiritismo es, por definición, la comunicación con el más allá, eso no debe detenerse en una actitud pasiva que consistiría en recibir sin actuar ni reflexionar. El espiritismo se abre a una reflexión filosófica que nunca termina, pues cuanto más se estudia el asunto, más se es llevado a plantearse nuevas preguntas. Algunos podrían creer que todo está bien definido, y que allí no hay más nada que descubrir. Y ese es un error que a veces constatamos, entre personas que se conforman con un marco de conocimientos, sin reflexionar sobre esos conocimientos. Cómo puede uno satisfacerse, por ejemplo, con nociones abstractas de amor, solidaridad y armonía, si se ocultan todos los grandes problemas de nuestras vidas individuales y colectivas, en una ampliación del pensamiento que debe conducirnos a considerar las grandes cuestiones de nuestro tiempo. El tema se vuelve entonces muy vasto y es preciso interrogarse sobre el posicionamiento espírita ante tal o cual acontecimiento, ante tal o cual realidad científica, social, ética, política y otras. Si el espiritismo es una invitación a una transformación personal, es también la invitación a una reflexión sobre el mundo, pues la evolución personal no es nada si su objetivo no es más que personal. ¿Cómo vivir unos con otros y ya no más unos contra otros? He allí la verdadera pregunta que puede llevar a infinitas reflexiones sobre nuestro papel de espíritas en un mundo que es necesario estudiar, entender y comprender, para conocer todos sus resortes y luego ver cómo el espiritismo podría encontrar allí su lugar y su acción. Allí está, por supuesto, todo nuestro trabajo de difusión, un trabajo incesante desde hace más de treinta años, donde hace falta informar sin parar, discutir, tratar de convencer, sacudir las conciencias. Evidentemente, ese es el papel de un círculo espírita, con la finalidad de que las ideas se abran camino para que un día sean tomadas en consideración de una manera menos confidencial y por lo tanto más oficial. La lucha continúa por el reconocimiento del espíritu en la afirmación de los grandes principios del espiritismo. Nuestro Círculo trabaja incansablemente desde sus orígenes, en la necesaria confrontación de las ideas, para que un día el espiritismo sea considerado en su justo valor como ciencia y filosofía.

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